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Acceso libre y amplio al conocimiento científico

ANTAÑO, LOS PIRATAS MERODEABAN por las rutas marítimas para robarse los cargamentos de los comerciantes legítimos. Hoy, una nueva piratería prevalece –y se aplica a lo más fundamental para el destino de la civilización: el conocimiento.
Este problema se puso de manifiesto en febrero de 2012, cuando más de 8,000 científicos protestaron contra el comportamiento restrictivo de una editorial científica líder. Esencialmente, se opusieron a que las revistas grandes monopolicen su ciencia publicada, la especulación y la imposición de grandes cuotas y las restricciones sobre el acceso público a la ciencia.
Más de las tres cuartas partes de la ciencia del mundo son financiadas por el público en general, a través de los impuestos recaudados por los gobiernos nacionales, y con la intención de generar un beneficio público. Esto hace del público el propietario principal de la investigación científica. Sin embargo, las casas editoriales científicas y la propiedad intelectual (PI) ‚propietarios‘ afirman que tienen el control exclusivo sobre estos nuevos conocimientos – y todo el mundo debe pagar para verlos o utilizarlos.
Trate usted de descargar un artículo científico generado con fondos públicos del sitio web de una revista científica importante. Si no está suscrito, se le pedirá que desembolse $30 dólares o más para acceder a la ciencia previamente pagada con sus impuestos. A los científicos que escribieron el documento se les pide pagar cientos de dólares para su publicación, que sale de su dinero obtenido de la subvención pública. Por lo tanto, las editoriales académicas de hoy picotean al público de ida y vuelta.
Pero hay un problema más serio en juego –y es fruto de un importante principio descrito por el jurista y filósofo del siglo XVIII Jeremy Bentham, quien señaló que era casi imposible para el público acceder a la ley, a menos que primero contratase a un abogado. Argumentó que el acceso libre a las leyes era una libertad fundamental y que todos tenemos el derecho de conocer las reglas por las que se rigen, sin necesidad de un intermediario que perciba abultados honorarios. Desde el advenimiento de Internet se han hecho accesibles y gratuitos los documentos legales más importantes en todo el mundo.
De igual manera, el razonamiento de Bentham puede aplicarse a la cuestión de la ciencia financiada con fondos públicos. El conocimiento es una libertad básica y un derecho, no un bien privado. Históricamente, tanto la Sociedad Real Británica como la Academia Francesa fueron fundadas bajo el principio de compartir libremente el conocimiento científico entre la humanidad por el bien general. Este es un ideal fundacional de la ciencia que está siendo rápidamente prostituido y contaminado en la gran época de la ´libre empresa´.
Hoy en día, una gran cantidad de intermediarios –incluyendo editores, abogados y administradores de las universidades e instituciones de investigación– están trabajando duro para invadir el derecho del público a la ciencia y para obligarnos a pagar por el acceso a nuevos conocimientos. Se trata de un ideal fundamental de la ciencia que está siendo prostituido y manchado en la gran era de la ‘libre empresa’. El movimiento Open Science representa un intento incipiente de TI y los científicos de biotecnología para resistir esta tendencia negativa.
Como la mayoría de las revistas científicas tienen poca circulación y cobran altas tarifas, constituyen un obstáculo a la libre circulación del conocimiento científico financiado con fondos públicos en la era de Internet. El conocimiento que necesita con urgencia la humanidad para hacer frente a las enfermedades, el cambio climático, la pobreza, la seguridad, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, el hambre, etc., que puede salvar y mejorar millones de vidas, acelerar el crecimiento económico global y mejorar la sustentabilidad, se está guardando bajo llave y se explota de manera privada. Gran parte de ese conocimiento se está desperdiciando.
Más que cualquier otro elemento, el conocimiento define la prosperidad y el progreso de las sociedades. Y de esto se deduce que entre más obstáculos, gravámenes y estafas se impongan al conocimiento, lo menos eficazmente se diseminará, serán menos los beneficios que generará y tomará mucho más tiempo en aplicarse. Esto daña los intereses de la sociedad y reduce el valor de la inversión pública en ciencia.
Superficialmente, la piratería de la ciencia puede parecer sólo un nuevo caso de triunfo de la codicia privada sobre el bien público, de la misma calaña con que nos pegó la crisis financiera mundial. La mayoría de los editores académicos, abogados de propiedad intelectual y universidades se opondrá a esta caracterización, alegando que darles el control privado de los conocimientos les permite asegurar que sean comercializados y aplicados. Este es un argumento enraizado en intereses creados y con poca evidencia de apoyo.
Con esa postura se ignora por completo la visión alternativa: que el acceso amplio y gratuito al conocimiento científico a través de Internet va a generar mayores beneficios económicos, sociales y ambientales –especialmente en los países más pobres– para toda la humanidad y el planeta que habitamos. Esto fue ilustrado por la Revolución Verde, que distribuyó gratuitamente avanzados conocimientos agrícolas en todo el mundo, sentando las bases para los modernos milagros económicos de China y la India.
Es el modelo actual de publicación científica y gestión de la PI lo que está enfermo –no el acto de publicación en sí. Por el bien de la humanidad frente a un futuro difícil y peligroso, esto tiene que cambiar.
Fuente: http://www.cosmosmagazine.com/
Traducción de Mariano Flores Castro

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Todos los cielos, el cielo

  Fernando Bogado entrevista a Adolfo Colombres

¿Cómo han imaginado el más allá y la vida después de la vida las diferentes culturas a lo largo de la historia de la humanidad? ¿Cuántos paraísos hubo y habrá en la historia del hombre? En Imaginarios del Paraíso, el antropólogo y escritor Adolfo Colombres buscó las respuestas en documentos, imágenes, paisajes y bibliotecas. Apoyado en la literatura y lejos de un tono académico, ofrece una visita guiada por todos los cielos que hay más allá del cielo cristiano, del Hades griego al trasmundo bélico escandinavo, de los exuberantes edenes orientales al sexual paraíso guaraní, y también las ciudades utópicas que el hombre todavía sigue buscando en esta vida.

Morir es un privilegio de la humanidad. Al menos, así lo han entendido diversos teólogos o filósofos a lo largo de su historia (y no sólo pensamos aquí en el afamado ser-para-la-muerte de Heidegger). Sobre esta idea de la muerte, de su conciencia a lo largo de la vida, los antropólogos e historiadores también ubican la presencia de un fuerte imaginario que va a permitir distinguir los antecedentes evolutivos previos al hombre del hombre propiamente dicho: la idea humana, demasiado humana, de que con una vida no alcanza, de que hay algo más, un trasmundo, una sobrevida, una existencia, como mínimo, un poco menos cruel que la experimentada de este lado de la tumba. Junto al homenaje a los muertos, entonces, aparece la idea del Paraíso, lugar que tiene diferentes nombres para cada una de las culturas, que ofrece diversos placeres –o, incluso, males–, pero que puede considerarse como otra característica privativa de la humanidad (y, al menos, un poco más simpática que la anterior). Adolfo Colombres, escritor y antropólogo argentino, autor tanto de novelas como de diversas obras concentradas en investigaciones lingüísticas, literarias y, en rasgos generales, simbólicas, acaba de publicar Imaginarios del Paraíso: ensayos de interpretación, texto que se ocupa de revisar las diferentes construcciones paradisíacas de varias comunidades –desde los cristianos a los bantúes, de los incas a los guaraníes– en un libro accesible a lectores tanto especializados como no (digamos: sin farragosas notas al pie ni multitud de nombres propios como referencia).

En Imaginarios del Paraíso, la primera gran oposición que se señala es la que se hace entre lo sagrado y lo humano. ¿Cómo relaciona este primer gran corte con la construcción de los diversos imaginarios escatológicos?

–Para mí el sentido de lo sagrado pasa por la afirmación y significación plena de la vida terrenal, no por su negación, y algunas religiones –sobre todo, la cristiana– se han comportado como depredadoras de esta dimensión, al separar lo humano de lo sagrado. Veo a lo sagrado como la mayor creación de lo humano, una zona donde se concentran los significados más profundos de las culturas y las personas. Una zona antropológica y filosófica, saturada de ser, creada por los hombres y no por los dioses. Lo que las culturas sueñan para después de la muerte refleja su grandeza y miseria, como una prueba de fuego.

El libro tiene una forma que se aleja del análisis duro para aprovecharse de la plasticidad del ensayo y ofrecer una prosa onírica y literaria. ¿Por qué recurrir a este estilo nada academicista?

–Como en esencia me siento sólo un escritor, o más en concreto un narrador, quise hacer un libro no académico, que se pudiera leer como un texto literario, o como ensayos de interpretación de las múltiples concepciones del paraíso que abordo. Quiero decir con ello que alguien puede dar otra interpretación, desde un lado diferente. Diría que desde la adolescencia empezaron a fascinarme los temas del tiempo, la eternidad, y el paraíso, y que sigo con ellos, pues estoy escribiendo una novela que se llama justamente La eternidad y empezando a trabajar en un ensayo que titularé La poética de lo sagrado, entendiendo que se trata de algo fundamental para recuperar y potenciar los sentidos del mundo en esta era del vacío. En cuanto a la investigación y escritura, debió consumirme más de tres años, aunque siempre trabajo los ensayos en forma paralela a una novela. Esta representa para mí el placer de la escritura, y el ensayo el deber de la escritura. Aunque confieso que este libro, por tener bastante de literario, me entusiasmó. No hubiera podido escribirlo sin haberme sumergido en la Biblioteca Nacional de Francia y otras importantes bibliotecas de París, donde abundan materiales sobre África y Asia, aquí escasos.

¿Qué entiende por “imaginario”?

–Aquí, como en otros de mis libros, trato de no enredarme con las escuelas antropológicas ni filosóficas europeas, sino de tomar de ellas sólo aspectos que me interesan, y a menudo para invertirlos o resemantizarlos, como parte de una tarea de descolonizar el saber. La experiencia europea tiene poco de universal, pero universalizó sus gestas, valores y puntos de vista mediante el colonialismo, sin molestarse en confrontar sus teorías con las de otras culturas. Lo que me interesa es la línea de la antropología simbólica, desarrollada en Francia primero por Marcel Griaule, Michel Leiris y Genéviève Calame-Griaule, la hija de Marcel. También por Gaston Bachelard, en quien se apoya Gilbert Durand para fundar la Escuela del Imaginario. Si bien ésta reivindica por un lado el pensamiento simbólico, menospreciado por Parménides, Platón y casi toda la filosofía griega, en su empeño de defenderlo ante el frío racionalismo de la Sorbona apela a estructuras y mecanismos racionales que contradicen su intención. Por lo tanto, no me inscribo tampoco en esa escuela. Para mí el imaginario es todo lo que alberga la mente humana y que se pone diariamente en escena. Algo que arranca de los mitos y alcanza en sus vasos capilares las pequeñas costumbres que repetimos sin cesar. Este magma está formado por imágenes y relatos con cierta coherencia, pues no se privilegia el elemento aislado, sino el que se integra en un sistema complejo y está tocado por el aura de lo maravilloso o de lo mágico. No olvidemos que el mito, al igual que la religión y el arte, nos enseñan a maravillarnos del mundo, hasta el punto de que podríamos definir a la cultura como el arte de complicar la vida, de dificultar lo que la naturaleza presenta como fácil.

¿Cómo trabajó la oposición entre el cielo ascético del cristianismo y la idea de un trasmundo repleto de criaturas y actividades de los pueblos indígenas americanos?
–Grecia tuvo una concepción sensual de la vida en el más allá, como lo demuestran las pinturas de las tumbas, al igual que los etruscos. Los romanos heredaron de los griegos el gusto por los jardines y los placeres, pero su arte se puso al servicio del poder, y luego del Concilio de Efeso, en el año 431, el cristianismo lo irá despojando de toda huella de paganismo para aceitar la maquinaria guerrera que precisaba su proceso de asimilación forzosa. En el V Congreso Mundial de Cultura, que se hizo en La Habana, acusé a lo que llamo el Imperio Romano-Cristiano de haber sido el mayor destructor de la diversidad cultural que hubo en la historia humana, al establecer un modelo que aún hoy sigue depredando los universos simbólicos diferentes, con un salvacionismo patético que se siente el único poseedor de la Verdad, y que sólo habla de renuncias, de ascetismo. El pensamiento europeo, e incluso el marxismo, están teñidos por esta ascesis redentorista. Los mitos americanos, por otro lado, dejan bien en claro que en el cielo no hay nada que valga la pena. Son mitologías que se basan en la horizontalidad fraternal, no en la valoración de la dimensión vertical del espacio. Los dioses viven por lo general en el monte y en los cerros, y las coreografías de sus danzas no muestran deseo alguno de elevación, sino la pose de quien pisa la tierra con firmeza.

En el libro aparecen varios nombres de escritores: Dante, Melville, Conrad, Stevenson, Darcy Ribeiro… ¿Qué relación establece entre la literatura y el Paraíso, entre el arte y lo escatológico?

–La literatura y el arte, en cuanto fundadores de sentido, navegan en la zona sagrada, donde se concentran los significados, y no pueden dejar allí de encontrarse con esta dimensión escatológica, donde reside el último sentido, el deseo de eternizar algo de nosotros o ciertos valores. Es decir, alguna forma de inmortalidad. Desde un punto de vista más universal, lo verdaderamente trágico no es la muerte de un héroe, sino el final del mundo que lo hizo y por el que luchó, y que dio sentido a su existencia y formato a su heroísmo. Quizás el solo hecho de escribir, de pintar, de componer música, no sea más que una apelación a la inmortalidad, no tanto para que nos recuerden cuando ya seamos ceniza, sino para dejar las huellas de lo que amamos y defendemos hoy a quienes vendrán después. Lo que importa a la postre son las imágenes con que nos vamos, las que dejamos. Pero un imaginario no se hace con cualquier imagen, como las que abundan en la televisión, sino con esas que pueden resumir toda una vida, dar cuenta de un mundo particular. Y que bastan para evocarlo. Parado a orillas del Paraná, frente a una pequeña isla, Rafael Alberti decía que la eternidad bien pudiera ser tan sólo un río (ese río), un caballo solitario (el que pastaba en esa isla) y el zureo de una paloma perdida (que escuchaba en ese momento). No hace falta mucho para entrever las luces del Paraíso. La luz, por suerte, aún no ha sido depredada, aunque no sea de todos o para todos.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4656-2012-05-06.html

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Una nueva humanidad

En 2001, se hizo en Chiapas el Foro Social Mundial, que apuntó a una “nueva civilización humana”. Pero ahí el concepto estuvo mal apuntado. Lo que se quiso decir es una “nueva humanidad”, que resultaría del diálogo entre distintas civilizaciones. La pregunta que deberíamos hacer es cómo entramos en eso, si como una civilización o como un furgón de cola de Occidente. En este proceso, desde fines del siglo pasado comenzó a cobrar importancia el mundo indígena, que antes era concebido como el pasado, como la referencia inmóvil de una tradición que no se la veía cambiante sino congelada, frente a la que uno podía medir los avances de la modernidad de cuño Occidental. En gran medida fuimos más modernizados que constructores de nuestra modernidad, desde las propias bases. Poco después del levantamiento de Chiapas, vinieron todos los movimientos anticapitalistas en Seattle, Praga y Washington. Y esos foros se siguen dando, por ejemplo en Bolivia y Ecuador. Existe, entonces, lo que podríamos llamar una madurez de la especie humana. En este momento, América latina es lo más avanzado del mundo y una muestra de ello es el nuevo documento que sacó Evo Morales, llamado Los diez mandamientos para salvar al planeta, la humanidad y la vida. En él no se habla ni de los indígenas ni de América latina, sino del mundo entero. Es un documento que se basa en la filosofía india, por un lado, y en las estadísticas de las Naciones Unidas. No es un texto político porque su fin es apelar a la conciencia humana desde una base civilizatoria, que es americana, para que se dejen de joder con las guerras y pongan esos recursos para solucionar los problemas de hambre y salud.

Adolfo Colombres

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/

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Hecho histórico: CERN encuentra el bosón de Higgs

Part of the LHC at CERN, an experimental endeavor

Part of the LHC at CERN, an experimental endeavor (Photo credit: Wikipedia)

Hace unos días ha concluido un evento histórico. Los dos grandes experimentos del LHC, CMS y ATLAS, han presentado sus resultados basados en el último período de toma de datos. Ambos experimentos han observado una clara señal mostrando la existencia de una nueva partícula con una masa cerca de 126 GeV (unas 130 veces la masa de un protón), lo que parece ser el bosón de Higgs.
Primero habló Joe Incandela, vocero de CMS, quien mostró los diferentes canales (formas de decaimiento) estudiadas en CMS las que mostraron un exceso de eventos respecto a los esperados si no hubiese bosón de Higgs. La significancia de este exceso en casi todos los canales llega a 4.9\sigma (aunque en ciertos canales llega a 5\sigma) lo que produjo la euforia de la audiencia en el auditorium del CERN: un largo aplauso celebraba la nueva partícula descubierta por CMS. Luego fue el turno de ATLAS, cuyos resultados fueron presentados por su vocera Fabiola Gianotti. Un poco más técnica (y usando Comic Sans), la segunda charla fue algo más lenta pero la espera valió la pena ya que ATLAS observó un exceso completamente consistente con CMS con una significancia de 5\sigma a lo que la audiencia nuevamente respondió con un tremendo y largo aplauso, celebrando la confirmación del descubrimiento de la nueva partícula. Tanto ATLAS como CMS han hecho públicas declaraciones oficiales (en muchos idiomas!) con más detalles.

Datos de ATLAS y CMS muestrando un “bulto” (bump) cerca de 126 GeV que dio a todos piel de gallina, ese exceso es lo que todos queríamos ver!

Quienes siguieron este evento en vivo pudieron presenciar lo eufóricos que estaban los científicos: la observación independiente en dos experimentos de la misma señal con una significancia tan robusta no es algo que se observa muy seguido. Además esta nueva partícula descubierta cumple con las condiciones para ser el tan anhelado bosón de Higgs. Sin embargo hay que notar que ninguno de los dos experimentos se proclamó descubridor del Higgs, sólo celebran el descubrimiento de una nueva partícula que se parece al Higgs ya que no sabemos con certeza que lo sea, determinar la identidad de esta nueva partícula tomará un poco más de tiempo. De todas formas nadie pone en duda que el Higgs ha sido finalmente encontrado. Este anuncio es un hecho histórico y fue demasiado emocionante seguirlo mientras ocurría. Recuerdo que el 4 de julio de 1997 seguí de cerca el descenso de la sonda Mars Pathfinder sobre Marte, nunca imaginé que exactamente 15 años más tarde estaría siguiendo el anuncio más importante de la física de partículas en décadas. Tanta es la emoción que hoy nadie se queja de que al bosón del Higgs le llamen partícula de dios.

Qué es el bosón de Higgs?

De la misma manera que los químicos usan la tabla periódica de los elementos con todas las propiedades para construir moléculas, los físicos tienen una tabla periódica de partículas elementales, y la teoría que las describe se llama Modelo Estándar. Este modelo es una construcción matemática que debe verificarse. El modelo predice que deben existir 16 partículas diferentes, las 16 han sido observadas en diferentes experimentos lo que convierte al modelo estándar en un logro teórico monumental que funciona muy bien describiendo la naturaleza. Sin embargo el modelo estándar predice algo que no se observa: nos dice que todas las partículas tienen masa cero (lo cual obviamente no es cierto). En los años 60 varios físicos encontraron una solución a este problema que permitía preservar todas las propiedades del modelo estándar. Ellos postularon que el universo debería estar permeado por una sustancia (campo de Higgs) que haría que las partículas adquieran masa y que si esta idea es correcta debería existir una nueva partícula. Esa partícula se llama bosón de Higgs.

Bosón de Higgs y campo de Higgs

A pesar de que suenan muy parecido, no son la misma cosa. En teoría, el campo de Higgs es una sustancia que llena cada rincón del universo, no podemos verla, sentirla, olerla, pero podemos medir su efecto: hace que las partículas tengan  masa (al igual que no podemos ver el viento pero sí medir sus efectos). Una buena analogía para el campo de Higgs es cuando estamos bajo el agua, la que permea todo a nuestro alrededor. Para comprender cómo las partículas tienen masa gracias al campo de Higgs es importante entender que la masa de una partícula es una medida de su inercia, o cuánto le cuesta moverse. De la misma manera que cuando estamos bajo el agua nos cuesta movernos, cuando las partículas se propagan en el campo de Higgs les cuesta moverse, el cuánto les cuesta es lo que llamamos la masa de la partícula.

Y entonces, qué es el bosón de Higgs? Si bien no podemos ver el campo de Higgs algo que podemos hacer es perturbarlo, tratar de hacerle algo para que manifieste su presencia. Así como no vemos el aire pero si aplaudimos cerca de una vela, ésta se apagará porque perturbamos el aire a su alrededor. Volviendo al ejemplo de estar bajo el agua, si aplaudimos fuertemente bajo el agua generaremos pequeñas corrientes que producirán efectos observables, como el movimiento de un alga cercana (o espantar a los peces). En esta analología, el agua es el campo de Higgs, el aplauso es la colisión de un par de partículas (dos protones en el caso del LHC) y la corriente o perturbación (los físicos le llaman excitación) del agua es el bosón de Higgs. En otras palabras, el campo de Higgs permea el universo haciendo que a las partículas les cueste moverse (esto significa que tengan masa), y una excitación de este campo es el bosón de Higgs. Generar corrientes con aplausos bajo el agua no es tarea fácil, el mismo problema enfrentan los físicos usando un generador de aplausos bastante grande y costoso (el LHC).

Ahora, cuáles serían los efectos observables si se crea un Higgs? Al ser una partícula pesada (cientos de veces la masa de un protón), el Higgs es inestable y decae rápidamente en otras partículas, esas son las partículas que hay que buscar. Estos restos del Higgs serían el espantar los peces en la analogía. El LHC es una máquina que genera fuertes aplausos (colisiones de partículas) bajo el agua (en el campo de Higgs) y los detectores como ATLAS y CMS buscan ver si los peces son ahuyentados (los efectos de las excitaciones del campo de Higgs).

Peter Higgs entrando a un salón lleno de periodistas que bloquean su paso (ilustración: Le Temps)

¿Cómo el campo de Higgs le da masa a las partículas?

Como señalaba antes, la masa de una partícula de una medida de cuánto le cuesta moverse y es campo de Higgs hace que ciertas partículas se muevan más lentas que otras. Por ejemplo, imaginemos un salón lleno de periodistas uniformemente distribuidos representando el campo de Higgs. De pronto uno de los meseros (un perfecto desconocido) entra en el salón. A ningún periodista le llama la atención y el mesero podrá moverse de un lado del salón al otro sin mucho problema, los periodistas apenas bloquean su paso. La interacción del mesero con los periodistas (el campo de Higgs) es pequeña y por eso puede moverme fácilmente. En este ejemplo el mesero representaría una partícula con poca masa, es decir, que apenas interactúa con el campo de Higgs. Por el contrario si imaginamos a un personaje famoso, como Peter Higgs en estos días, veremos (y justamente vimos hoy) que los periodistas se abalanzarán sobre él para hablarle, tomarle fotos, etc. A Peter Higgs le costará bastante moverse a lo largo del salón, irá muy lentamente de un lado para otro debido a su interacción con los periodistas que no lo dejan avanzar. En este caso, Peter Higgs representa a una partícula con mucha masa, es decir, una partícula que interactúa mucho con el campo de Higgs (los periodistas) y por lo tanto le cuesta más moverse.
Notar el detalle importante y sutil de que es el campo de Higgs el que da masa a las otras partículas, no el bosón de Higgs. Este último es sólo una consequencia de que el campo de Higgs exista.

El anuncio de hoy

El ambiente estaba bastante preparado para un anuncio importante, los rumores y muchos otros factores hacían de este seminario algo especial, sin embargo también estaba la posibilidad de que todo fuera una cortina de humo. Ante las críticas por el “no anuncio” en diciembre y el drama que fueron los neutrinos superlumínicos, CERN no podía darse el lujo de jugar así con los medios. Afortunadamente todo salió bien y el gran anuncio fue hecho. Se descubrió una partícula nueva que cumple con los requisitos para ser el bosón de Higgs. No sólo fue observada con una significancia que permite hablar de descubrimiento sino que también fue verificado independientemente por dos experimentos. Dada la importancia de esta búsqueda una de las cosas muy claras al diseñar el LHC era que dos experimentos independientes con diferentes tecnologías debían construirse, esta sana competencia serviría como una buena manera de chequear resultados.

Higgs o no Higgs

Aunque ya en todo el mundo se celebra el descubrimiento del bosón de Higgs, los científicos son muy cautelosos de hablar sólo de un nuevo bosón, pero no le ponen un nombre. El motivo es que con la información disponible en este momento no se puede afirmar con certeza que se trate de Higgs. Además hay teorías alternativas al modelo estándar que también contienen partículas similares al Higgs por lo que los científicos prefieren esperar a confirmar las propiedades de la nueva partícula. Sabemos que es un bosón (tiene espín cero) por las partículas en las que decae, pero podría existir un bosón inesperado que decae de la misma forma, por ello los físicos prefieren ser conservadores y no llamarlo Higgs todavía, aunque nuevamente… casi no hay duda de que el Higgs ha sido encontrado.

El modelo estándar como una catedral de legos

Como Fabiola Gianotti dijo al final de su presentación: “esto es sólo el principio”. Por un lado hay que identificar completamente a este nuevo bosón, una de las tareas más importantes que tomará varios meses. Después es necesario medir con detalle sus propiedades ya que de confirmarse que es el goddamn Higgs querremos saber todo acerca de él! Además esto completaría el modelo estándar, el que siempre he visualizado como una catedral construída con legos. El modelo estándar es la construcción matemática que ha guiado a los físicos de partículas en los últimos 30 años. Algunas piezas (partículas elementales) ya se conocían entonces, pero muchas otras eran sólo una idea basada completamente en la bella estructura matemática y poder predictivo del modelo estándar. Los físicos teóricos han sido los encargados de escribir las instrucciones de cómo armar las piezas mientras que los experimentales buscan las piezas faltantes así como también ponen a prueba las instrucciones inventadas por los teóricos. Con los años se verificó la existencia de cada una de las 16 partículas que forman la materia (seis quarks y seis leptones), los descubrimientos más recientes fueron el top quark en 1995 y luego en 2000 fue descubierto el neutrino tau. Así cada nueva pieza de este lego permitió verificar los detalles de esta catedral que es el modelo estándar. Hasta hoy, faltaba la última pieza y hace décadas que se busca en el fondo de la bolsa para ver si el fabricante (la naturaleza) incluía esta pieza o no. De no encontrarla sería necesario cuestionarse si la catedral que hemos armado es la estructura apropiada o si con las mismas piezas puede armarse algo diferente. Hoy ATLAS y CMS nos han confirmado que hay otra pieza, una nueva pieza, lo que falta por comprobar es que esa pieza calza en el espacio que falta por completar de nuestra catedral. Podría ocurrir que esta sea una pieza de un set diferente y por lo tanto tendremos que replantearnos el set instrucciones que ha sido desarrollado en estas décadas.

Francois Englert y Petter Higgs, los favoritos a quedarse con el Nobel.

¿Y qué pasa si se verifica que este nuevo bosón es el Higgs?

Primero celebraremos nuevamente (hoy ya es día de fiesta para la comunidad científica) y tendremos la confirmación de que nuestra catedral (el modelo estándar) está bien armada. Es importante destacar que si bien el modelo estándar está a un paso de verificarse completamente, no es una teoría final ya que no es capaz de explicar por ejemplo la gravedad (y muchas otras cosas). El modelo estándar sólo describe tres de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza. Además el Higgs no explica la materia oscura ni el origen del universo (como ya he leído por ahí), el descubrimiento del Higgs nos muestra que nuestra hermosa catedral describe apropiadamente a las partículas, pero no resuelve muchos de los misterios que los científicos tratan de aclarar. Es es un paso muy importante, pero no le demos al Higgs propiedades mágicas que resolverán todos los misterios, la naturaleza no es tan simple.

Al final del seminario pudo verse a un emocionado Peter Higgs junto a sus compañeros François Englert, Gerald Guralnik y Carl Hagen (algunas de las mentes detrás de la teoría hoy aparentemente verificada), quien agradeció a los científicos del LHC por darle la oportunidad de vivir este día. No me canso de decirlo, jornada histórica y de gran significado para quienes estamos en el mundo de la física de partículas. Aunque siempre declaré que no esperaba un descubrimiento como este ni tan pronto, fue imposible no sentir la emoción con este logro colosal de los experimentales de CMS y ATLAS. Durante el seminario puede interactuar con mucha gente a través de Twitter y como alguien dijo, parecía niño abriendo regalos navideños. Estoy seguro que mucha gente se sintió así de emocionada. Un evento espectacular, esta fecha quedará marcada en los libros de historia.

Fuente: http://conexioncausal.wordpress.com/2012/07/04/

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70 años de la revista Cuadernos Americanos

Cuadernos Americanos, la revista más importante que publica la Universidad Nacional Autónoma de México, cumple 70 años de haber sido fundada por grandes intelectuales de México, como Alfonso Reyes y Jesús Silva-Herzog, así como por personalidades del exilio español, como León Felipe y Juan Larrea.

León Felipe

“Es la revista más importante que publica la Universidad Nacional porque recoge los trabajos medulares sobre cultura, política, economía, sociedad y antropología en América Latina y España”, argumenta Adalberto Santana, director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC), de esta casa de estudios.
La revista, fundada en enero de 1942 como un órgano político-cultural de reflexión y de esperanza de paz ante el conflicto bélico mundial que se vivía entonces, actualmente mantiene la misma línea editorial, pero hace hincapié en las realidades de nuestra América.


“A través de sus páginas se muestra al mundo que aquí hay una producción destacada y que también hacemos un examen de lo que somos y de la relación que tenemos con Estados Unidos, Asia, África y Europa”, agrega Santana.
La UNAM, El Colegio de México y la Junta Española (entonces en México) fueron las instituciones que hicieron posible Cuadernos Americanos, cuyo primer director fue Jesús Silva-Herzog.
En su nueva época, una vez que comenzó a ser administrada como fideicomiso por la UNAM, Leopoldo Zea se convirtió en su segundo director. Después, en 2004, Estela Morales asumió el cargo; y en 2008 Santana.
Entre los autores que han publicado en Cuadernos Americanos a lo largo de sus 70 años de existencia, destacan Alfonso Reyes, León Felipe, Germán Arciniegas, Pedro Henríquez Ureña, Samuel Ramos, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Roberto Fernández Retamar, Carlos Fuentes, Ángel Rama, Ernesto Cardenal, Luis Cardoza y Aragón.


Colecciones de Cuadernos Americanos son resguardadas en bibliotecas de distintas partes del mundo, como la del Congreso, en Washington D.C., la del Museo Británico y en universidades públicas y privadas.
Cuadernos Americanos, que fue también una especie de editorial, publicó en 1949 la primera edición de El laberinto de la soledad, obra emblemática de Octavio Paz.
“Recientemente, con motivo del Bicentenario de la Independencia de México, publicamos un libro de la historiadora española María de las Nieves Pinillos sobre Francisco Xavier Mina, titulado Xavier Mina: guerrillero e insurgente, que muestra esa ligazón, tanto en el pensamiento como en la vida política, entre próceres de España y América Latina, y que representa eso que en buena medida es Cuadernos Americanos”, comenta Santana.
Objeto de tesis y fuente de información para investigadores, Cuadernos Americanos es, por su formato y número de páginas (entre 210 y 240, en promedio), una revista-libro que se vende básicamente sólo por suscripción.
Los números más recientes de esta revista pueden consultarse en http://www.cialc.unam.mx/cuadamer/cuadernosamericanosnew.html.

Fuente: eluniversal.com.mx/Fernando Guzmán Aguilar

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Entrevista a Bruno Bettleheim

Recuerdo de Bruno Bettelheim / Catherine Dreyfus

©Corbis / Bruno Bettleheim

Contemporáneo estricto de un ensayista y pensador tan rico como Elias Canetti, el destacado psicólogo y analista cultural Bruno Bettelheim nació en Viena en 1903, y ha sido testigo fundamental de un momento de gran esplendor en la ciencia y literatura centroeuropeas. De antemano, fue un notable estudioso de temas estéticos, disciplina en la que se doctoró, antes de ser instruido en el psicoanálisis por un discípulo de Sigmund Freud. Su experiencia psicológica y vital se vio interrumpida por los desastres políticos del siglo XX. Tras la anexión austriaca, Bettelheim fue recluido durante un año en los campos de Dachau y Buchenwald, una experiencia sobre la que va a reflexionar de forma excepcional, como Primo Levi o como Jean Améry. Tras su liberación temprana, al ser por fortuna reclamado, redactó un primer escrito importante, en 1943, sobre el comportamiento individual y colectivo en situaciones límite (en Journal of Abnormal and Social Psychology, 38, 1943), aunque su reflexión sobre las técnicas de degradación humana hasta sus extremos más informes se halla en otros libros como El corazón bien informado (1960; FCE, 1973); Sobrevivir, el holocausto una generación después (1952, Crítica, 1982). Se quitó la vida, ya anciano, en Los Ángeles en 1990, como lo hicieron esos otros dos deportados. Bettelheim logró emigrar a los Estados Unidos pronto. Allí inició una carrera distinta, independiente en parte de la anterior. Se dedicó durante unos treinta años al tratamiento de enfermedades mentales de la niñez, en la Escuela Ortogénica Sonia Shankman, dependiente de la Universidad de Chicago, de la que fue profesor. Él reorganizó totalmente en 1944 esa escuela dedicada al mundo infantil gravemente perturbado; y, de hecho, la dirigió hasta su jubilación, en 1973. Bettelheim —que también ha estudiado el mundo infantil en los kibbutz de Israel—, realizó una labor pionera en el tratamiento de los niños autistas, de esos seres “incapaces de interacción con el mundo” que renuncian a hablar y permanecen aislados de todo contacto afectivo con el exterior, encerrados en un universo secreto. Hasta ser conocidas sus investigaciones se les consideraba incurables, pero él logró devolver a muchos de ellos a la vida ordinaria, poniendo en marcha un pensamiento optimista, atento a lo particular, paciente, respetuoso, como lo demuestra su libro más conocido La fortaleza vacía. El autismo infantil y el nacimiento del yo (1967; Paidós, 2001). Véase también, entre otros, Con el amor no basta (1950; Hogar del libro, 1983), Fugitivos de la vida (1955; Crítica, 1975). Ha escrito además un texto polémico, invirtiendo (o completando o perturbando) el concepto freudiano de envidia del pene: Heridas simbólicas. Los ritos de pubertad y el macho envidioso (1954; Barral, 1974). En muy diversos trabajos suyos prevalece una interpretación a la vez original en sus argumentos y clásica en el fondo dentro del primer psicoanálisis: Diálogos con las madres de niños normales (Barral, 1973). Lo mismo sucede en un libro sobre la importancia de los relatos clásicos, más o menos provenientes del folklore, Psicoanálisis de los cuentos de hadas (1975; Crítica, 2005), que va desde la Biblia y las Mil y una noches hasta, especialmente, las narraciones de los hermanos Grimm. Pero nunca estuvo ausente el mundo cultural de su juventud, pues cinco años antes de su muerte, en 1985, escribió “La Viena de Freud” para la exposición parisina Vienne, l‘apocalypse joyeuse, 1880-1938, que se recogió entre los importantes artículos recopilados al final de su vida: El peso de una vida (1989; Crítica, 1991).

Fuente: http://www.slideshare.net/eduardocarbonellcruz/

ENTREVISTA

-¿Qué le dio la idea de hacer un libro sobre los cuentos de hadas?

-En realidad, éste debió ser el primer capítulo de una obra que aconsejara a los padres sobre la manera de educar a sus niños y donde yo quise mostrar mi experiencia adquirida en treinta años en la Escuela Ontogénica de Chicago, con los niños autísticos, pero me apasioné tanto por lo que descubría leyendo los cuentos de hadas que finalmente escribí ese volumen: Psicoanálisis de los cuentos de hadas.

-¿Releyó Ud. todos los cuentos de hadas?

-¡Eso es imposible por la cantidad que hay! Hacia 1920, los alemanes comenzaron a reunir en una sola colección todos los cuentos del mundo entero, limitándose a un volumen por cultura, con el propósito de restringirse un poco. Actualmente van en el volumen 741. Una investigadora, Marian Cox, ha reunido ella sola 324 versiones de La Cenicienta.

-Difieren mucho esos cuentos de una cultura y de una versión a otra?

-Se encuentran siempre los mismos temas y esto es lo que traté de investigar: ¿por qué los mismos temas y qué aportan estos de esencial al desarrollo de un espíritu joven?

-¿Piensa que para desarrollarse bien un niño necesita la fantasía, lo irreal? ¿Y cómo ya no se cuentan tantos cuentos de hadas a los niños?

-Es cierto. ¡Pero en ningún caso es porque los cuentos de hadas son irreales! Es justamente lo inverso: presentan a los niños, por el contrario, la realidad tal cual es. El amor mezclado con el odio, la angustia, el sufrimiento, el miedo a ser abandonado, la vejez, la muerte: el mundo en que vivimos y que muy a menudo tratamos de ocultar a los niños. ¡Como si ellos no estuvieran en él!

-Pero ¿no hay en los cuentos de hadas muchos niños que son abandonados, que se pierden porque sus padres los han dejado solos a propósito o que son echados de sus casas?

-¡Ser abandonados por sus padres es el temor más grande de todos los niños! ¡Los padres se van a morir! ¡Los padres se van a divorciar! Los cuentos de hadas toman muy en serio las angustias de los niños. No debemos olvidar que fueron inventados principalmente en una época en la que muchas mujeres morían de parto y muchos niños quedaban huérfanos e incluso eran abandonados. Hoy en día los padres se separan y el temor sigue siendo muy grande. Los cuentos de hadas no dicen ¡Eso no es nada! Los cuentos de hadas dicen: ¡Es terrible! ¡Es sumamente terrible! ¡Pero no desesperes! ¡En el mundo todos deben afrontar las dificultades y, curiosamente, no sólo saldrás de ellas sino que llegarás incluso a ser superior a tus padres cuando crees que no puedes vivir sin ellos!

-¿Incitan los cuentos de hadas al niño a explorar el mundo exterior?

-Lo ayudan, sobre todo, a explorar el mundo de la realidad interior, con el fin de permitirle salvar los obstáculos difíciles que él va a encontrar en el camino de su desarrollo y de su madurez. No sólo es necesario que él aprenda a arreglárselas sin depender totalmente de sus padres, sino que tendrá también que atravesar el espinoso camino del período edipiano, superar y soportar las rivalidades fraternales tan duras durante la infancia, descubrir y aceptar como normal sentirse sucio, desordenado, perezoso, más débil, más insignificante, más violento y lleno de malos pensamientos que los que lo rodean, eso cree él. Porque si bien el niño ama a sus padres con una intensidad increíble ¡al mismo tiempo los detesta! Esto es lo que los cuentos saben responder. El cuento le permite vivir su ambivalencia bajo forma de ficción. Y cuando son sus padres quienes los cuentan (lo que es muy importante), él tiene la impresión de que aprueban sus pensamientos más íntimos y más indecibles, esos por los que él preferiría hacerse cortar en pedazos antes que confesarlos… Esto es lo que lo va a ayudar a tener confianza en la vida, él debe primero tener confianza en sí mismo. Además, los cuentos de hadas son obras de arte, si no no agradarían al niño. Simplemente entreteniéndolo y seduciéndolo, éstos revelan verdades esenciales sobre la especie humana y sobre sí mismo.

-¿Usted cree que los cuentos de hadas pueden hacer todo eso?

-No me gusta la denominación “cuentos de hadas”, un poco limitante y da una idea falsa. En muchos de estos cuentos no hay hadas ni ese ser sobrenatural obligatorio que implica la palabra “hada”. En muchos cuentos de hadas hay más bien animales o viejos muy sabios. Yo prefiero la denominación de Rudyard Kipling “historias simples” o la denominación de “cuento popular” que se usa en la mayoría de los otros idiomas. De hecho, en su origen, un cuento de hadas es una historia contada por cualquier persona a cualquier persona.

-¿Y qué pasa con los cuentos mitológicos?

-Hay una diferencia entre los cuentos mitológicos, las fábulas y los cuentos de hadas, si bien en un principio el origen haya sido el mismo. El objetivo del cuento de hadas es dar confianza (tiene un desenlace feliz) con una solución aceptable, mientras que el cuento mitológico tiene un final trágico. Y además, el cuento mitológico se refiere a acontecimientos que no pueden aplicarse ni a Ud. ni a mí, con héroes que viven en un universo de superhombres, como Hércules o Ulises. Ahora bien, el niño es tan inseguro que necesita que le den confianza en este mundo, en el que debe vivir, y no en un mundo mitológico en el que el héroe es, o llega a ser, un semidiós.
-Pero ¿no comienzan siempre los cuentos de hadas con “érase una vez, en un país muy lejano?”

-Uno de los objetivos de los cuentos de hadas es dar confianza, y una similitud muy grande con lo que vive el niño sólo lo inquietaría más, en lugar de tranquilizarlo. Es por eso que el cuento de hadas deja entender desde el comienzo de la intriga que no nos habla de hechos tangibles, de personas y lugares reales. Esta imprecisión hecha a propósito indica que dejamos el mundo concreto y de la realidad cotidiana. Los viejos castillos, las cavernas profundas, los cuartos cerrados en los que está prohibido entrar y los bosques impenetrables sugieren que se nos va a revelar una cosa que, normalmente, está oculta… La lógica y la causalidad se dejan de lado. En un período arcaico de nuestra existencia, pensábamos que todos nuestros deseos podían ser satisfechos y que el sol se interesaba en primer lugar en nosotros. Así, la historia no se sitúa en el espacio y en el tiempo sino en la “realidad interior del niño”. Luego, y finalmente, cuando se hayan solucionado los problemas, cuando el niño haya tomado conciencia de su propio poder de dominar una situación y de llevar a un feliz desenlace todo lo que pasa en él, entonces el niño volverá a las cosas de la realidad cotidiana que, de ahora en adelante, le darán menos miedo. El final de los cuentos siempre está perfectamente situado en lo cotidiano y el mundo familiar.

-¿Y la diferencia entre el cuento de hadas y la fábula?

-La fábula es algo que pone en guardia. Es moralizadora y, en lugar de darle confianza en sí mismo a alguien que está inseguro, le dice, por el contrario: “Desconfía de todos y sobre todo de ti mismo”, lo que es precisamente lo inverso del fin que se persigue. Veamos “La Cigarra y la Hormiga”, de La Fontaine, que tiene un objetivo muy moralista. Es muy amenazante para un niño: la hormiga no siente ninguna simpatía por la cigarra, a ella le da lo mismo y la dejará morir de frío durante el invierno. El niño que quisiera cantar, bailar, jugar todo el día sin pensar en el invierno, se siente mucho más cerca de la cigarra que de la hormiga. El juego, la alegría, sin pensar en el porvenir, son naturales en el niño, Ahora bien, esta fábula le dice que todo lo que le parece natural hacer, será terriblemente castigado. En “El zorro y el cuervo”, este último no hace más que responder inconcientemente a los cumplidos que le hace el zorro ( y, frecuentemente, se celebra a los niños incitándolos a mostrar lo que saben hacer: cantar, bailar, recitar…). Enseguida, como recompensa por su confianza e ingenuidad (y todos los niños son ingenuos y confiados por naturaleza), el cuervo pierde su queso. Es una terrible voz de alerta que no incita a los niños a ir hacia un mundo que ya les da miedo y, según mi opinión, esto no es lo que más necesitan. Esta es la razón por la que me gustaría separar las fábulas moralizadoras de los cuentos de hadas.

Cenicienta y hada

-¿Quiere decir esto que el cuento de hadas aconseja a los niños llevar una vida fácil, abandonándose a su naturaleza?

De ninguna manera. El cuento de hadas dice, por el contrario, que es necesario trabajar y que no se obtiene nada sin iniciativa y sin perseverancia en el esfuerzo. Vea “Blanca Nieves”: es ella la que mantiene limpia y ordenada la casa de los siete enanos. Cenicienta, es ella la que trabaja, mientras que sus hermanas, por el contrario pasan todo el año frente al espejo y no hacen nada. El cuento no se contenta con decir que las cosas que hoy le parecen tan terribles van a cambiar favorablemente para él y que va a triunfar. El cuento le dice que para llegar a eso es necesario hacer algo positivo, constructivo y socialmente útil.
-¿Puede el niño muy pequeño comprender este mensaje?

-Lo que encuentro admirable en los cuentos de hadas es que toman al niño tal cual es, en su nivel de edad y en su etapa actual y que, mediante una evolución muy lenta, lo llevan a una etapa de madurez superior, permitiendo con esto la integración progresiva de su personalidad. En el cuento todo está implícito, de manera que el niño pueda sacar lo que necesita, —y esto a su vez, está en trozos muy pequeños— a medida que va creciendo. Esta es la razón por la que los niños leen y releen los mismos cuentos, año tras año. Cada vez ellos encuentran algo nuevo, alguna cosa que va más lejos, a medida que están en edad de captarla, de comprenderla y aprovecharla.

-¿Quiere darnos un ejemplo?

-Tomemos La Cenicienta. En la versión de los Grimm, porque la de Perrault me parece mucho más limitante. ¡En Francia, Perrault es un tema delicado! El tuvo, es verdad, el gran mérito de transcribir los cuentos que estaban aún en la tradición oral. Pero yo creo que un cuento no tiene efecto total hasta que es contado. Porque mientras lo cuenta, uno puede seguir lo que pasa por la cara del niño, suprimir o acortar si él se inquieta, exagerar algo si, por el contrario, él rebosa de alegría, dándole más importancia al detalle, prolongando la parte en la que él se ve más interesado. Y Perrault, un cortesano que se dirigía a los adultos y que, por sobre todas las cosas, no quería lastimar a nadie, a menudo suavizaba la historia, la moralizaba y le ponía límites que no estaban en la versión original, cosa que no hacían los Grimm, que habían escrito muchos cuentos infantiles. Gimm me parece mucho más fiel a la versión original. Pues bien, Cenicienta, dedicado a los niños más pequeños, comienza por decirles lo que más les preocupa en ese momento. Todos los niños, cualquiera que sean, se sienten desprotegidos, maltratados y es esa la edad en la que los hermanos y hermanas mayores les parecen mucho más eficaces e inteligentes que ellos… Cenicienta les dice: “No temas nada. Hoy estás sentada al lado del fogón (que por lo demás, es el símbolo de la madre, de su regazo), tú estás en las cenizas, pero un día serás más que los que tanto admiras y envidias hoy. ¡Tú los aventajarás!

Es cierto que muchos cuentos tienen por héroe al benjamín o al miembro más insignificante de la familia… O incluso al retardado, a quien llaman “simple”, al que le cuesta pensar y tiene dificultades para hacer las cosas tan bien y tan rápido como los otros. Esto no impide que sea él quien finalmente triunfe. Se debe tener presente que el niño atormentado por la rivalidad fraterna se siente no sólo rechazado por sus hermanos y hermanas sino también inferior: ¡los adultos lo hacen sentirse disminuidos y se burlan de él! Esta es la razón por la que él se identifica tan facilmente con un prófugo de la justicia. Podemos darnos cuenta de la fuerza de su frustración en la terrible cólera que lo atormenta. Asimismo, la suerte de Cenicienta, destinada a andar siempre andrajosa y a hacer trabajos más duros, no tiene el fin de sorprender al niño. Ya sea niño o niña (puesto que en la infancia los dos sexos se identifican mutuamente) el pequeño se reconoce fácilmente en ella: ¡Cenicienta soy yo! ¡Así es como ellos me maltratan o querrían maltratarme! ¡Y ésta es la pobre opinión que tienen de mí! Este es el primer mensaje del cuento que captan los niños: “no, tú no eres el único que tiene que soportar una suerte que te parece tan terrible. Mira a la Cenicienta, es la más insignificante, la más maltratada de la casa y, finalmente, será superior a todos los demás. Tú también vas a salir de eso…”

-Y más tarde, cuando ellos crezcan, ¿qué les aportará La Cenicienta?

-Debemos saber que los niños, a partir de cierta edad, sienten un cariño especial por la madre y las niñas por el padre y, al mismo tiempo, se sienten culpables del deseo de eliminar, entonces, al progenitor de su mismo sexo, de reemplazarlo. Cenicienta amaba a su padre, él amaba a su hija. Ahora bien, después de la muerte de su madre, ella cree que será desplazada de su corazón por la llegada de su nueva esposa, la madrastra, y de sus dos hijas. Es un triste destino.

-¿Y cuál es la enseñanza de La Cenicienta?

-Cenicienta era huérfana. En esa época muchos niños lo eran y hoy en día los padres están separados y el cuento dice a los niños: “si conservan la imagen de su padre o de su madre desaparecidos, esta imagen interior no los abandonará jamás y los ayudará toda la vida. Lo que simbólicamente está expresado por la realización de los deseos de Cenicienta, que pensaba que su madre era muy bella y buena y había conservado su imagen en su corazón, cultivándola con su recuerdo y sus oraciones.
Con esta imagen de la madre crece al mismo tiempo que ella y llega a ser todopoderosa. Es una manera de decir: las imágenes que llevan en su corazón de madre o de otras personas queridas las conducirán a la perfección, al triunfo, al amor, porque esto nadie se los puede quitar. Ni la madrastra ni las malvadas hermanas pueden arrancarle a Cenicienta lo que ella ha construído en ella misma. Todo está allí. Y, más tarde, Cenicienta no conquista al príncipe por sus vestidos sino por lo que ella realmente es. Así la quiere el príncipe, por lo que verdaderamente es y cuando le reconocen su verdadero valor.

-¿No es terrible para los niños ver esos personajes que matan en los cuentos, esos que son arrojados a fosas llenas de serpientes, que son devorados por dragones o por lobos?

-Debemos tener presente que, en los cuentos de hadas, la muerte jamás es real. Esta es simbólica: la muerte en vida. Las hermanas de la Cenicienta tienen los ojos sin vida al final del cuento, lo que significa que por haber preferido los hermosos vestidos al trabajo escrupuloso y a la virtud interior, ellas no vivirán en la realidad del corazón y no llegarán a triunfar en el amor. Sólo el amor, el Príncipe Encantado, puede despertar a la Bella Durmiente cuando ya ha pasado un tiempo, en el que ella ha dejado de amar a su padre y está finalmente madura para el amor adulto. La Caperucita Roja y su abuela salen vivas del vientre del lobo: para ellas la muerte era sólo una manera de decir que ellas habían cometido un error. La Caperucita Roja, al escuchar muy pronta la conversación del “lobo” (el seductor) y la abuela al abrir muy fácilmente la puerta al lobo, sin saber defenderse ni defender a su nieta de sus manipuleos. Más tarde ellas tendrán la sabiduría de las que han nacido dos veces, de los que “renacen” después de una crisis existencial en la que se han dado cuenta que ha sido su propia naturaleza la que los ha hundido en la crisis.

-¿Hay entonces sexualidad en los cuentos de hadas?

-En cierta forma, los cuentos de hadas son para el niño una manera ideal de iniciarse en la sexualidad, de acuerdo con las posibilidades de su edad y con la capacidad de comprensión a medida que se evoluciona. Toda educación sexual más o menos directa y realista, incluso si ésta se expresa en un lenguaje infantil y en términos que el niño puede comprender, no le deja ninguna posibilidad de elección: el niño debe aceptarla, aunque no esté preparado para recibirla y corra el riesgo de inquietarse y complicarse con esto. Actualmente se reconoce, en efecto, que uno de los grandes defectos de la educación sexual es que ésta no toma en cuenta los diferentes grados de maduración de los niños sino sólo su edad. Además, los cuentos toman en cuenta el hecho de que los padres pueden estar errados en cuanto a la sexualidad: hay padres demasiado encariñados con su hija, madres demasiado ávidas de conservar a sus hijos para sí, pero también hay padres tentadores. Los que le dan al niño la llave de la decimotercera puerta sólo con el objeto de ponerlo en guardia diciéndole: “No la abras”. El cuento Barba Azul, por ejemplo, le dice, entonces, a los padres y a los hijos: no tienten a los niños, porque éstos no tienen todavía los medios para resistir y esto puede se nocivo para ellos… A la inversa, las mujeres de edad son las que, en la realidad, frecuentemente le inculcan al niño el miedo a las cosas sexuales. Generalmente, las mujeres son las responsables de los primeros tabúes sexuales y de todos los problemas que de esto se desprenden. De aquí nace el personaje, siempre femenino, de la bruja. Además, examinando bien los cuentos, uno se percata que es principalmente la mujer, la joven, la que debe cambiar su actitud frente a la sexualidad: de hecho, es ella quien debe dejar de huir, como Cenicienta que huye tres veces del Príncipe. Se comprende que sólo se puede llegar a ser una persona humana completa, que aproveche todas las posibilidades, si es capaz de ser uno mismo con otra persona y de ser feliz. Y que la felicidad conyugal exige la felicidad sexual. La Bella no debe separarse de la Bestia, el espíritu del cuerpo.

-¿Por qué las historias que actualmente se escriben para los niños evitan cuidadosamente hablar de estos problemas?

Es una de las actitudes extrañas de nuestra era llamada “brillante”. Por un lado, se dice que se desea introducir a los niños lo más rápido posible en la realidad y, al mismo tiempo, se les quita toda realidad a las historias que se les presentan.

-¿Acaso los padres tienen miedo de enfrentarse con la realidad?

-Muchos cuentos infantiles comienzan así: “Un padre ya viejo se siente fatigado y comienza a preguntarse cómo va a poder dividir su reino entre sus hijos y cómo va a poder compartir su poder. Enseguida uno se encuentra enfrentado a problemas de sucesión de generaciones, de la enfermedad, de la vejez, de la debilidad que la acompaña y de la muerte. Son cosas muy importantes para los niños, problemas a los cuáles ellos pueden enfrentarse. Pero lo más importante es que, en el fondo de su corazón, todo niño desea secretamente reemplazar a sus padres y él se siente terriblemente culpable de pensar una cosa así. Ahora bien, ¿qué dice el cuento de hadas? Que es el curso natural de la vida, que así es como tiene que suceder y que lo que él siente no tiene nada de anormal o de malo. Esto lo tranquiliza enormemente, sobre todo si son sus mismos padres quienes le cuentan la historia.

-Usted dice que el cuento infantil le ayuda al niño a desarrollarse y a alcanzar la etapa de madurez. Ahora bien, puesto que nosotros somos aún de una generación alimentada con cuentos de hadas, ¿cómo se explica que tanta gente tenga problemas consigo mismos y con sus hijos?

-He podido constatar que, por no haber creído en lo mágico en un cierto período de su vida, por no haber tenido bastantes sueños, fantasías y por no sentirse relacionado con lo imaginario a una edad en que esto es beneficioso, muchos adolescentes o adultos son incapaces de afrontar los rigores de la vida adulta. Muchos jóvenes de esta época buscan de pronto la evasión en los sueños procurados por la droga, se inician en todo tipo de prácticas, se entregan a la “magia negra”, satanismo, etc. Todas éstas son formas de huir de la realidad soñando despierto. Los jóvenes obligados prematuramente a conocer la realidad de una manera adulta, sin haber antes tenido la posibilidad de convencerse poco a poco y justamente a través del sueño de que la vida debe tomarse de una manera realista, tendrán una adaptación mucho más difícil. A veces, incluso algunos jóvenes no consiguen jamás adaptarse al medio y continúan indefinidamente refugiándose en este “mundo imaginario” que les faltó en el momento en que necesitaban y al que iban a poder recurrir para responder a las interrogantes fundamentales de la existencia: ¿Qué es realmente el mundo? ¿Cómo voy a vivir en él? ¿Qué hacer para ser realmente yo mismo? Las mismas preguntas que saben y pueden responder los cuentos de hadas.

Fuente: http://www.slideshare.net/eduardocarbonellcruz/

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Apostillas a un texto de Kapuscinski

por Pedro Miguel

La única ley universal de las revoluciones es que no se dejan reducir a leyes. Sea cual sea su signo y orientación, ocurren de maneras muy diversas, transcurren por caminos insospechados, brotan en el momento menos esperado. Su estallido, el momento en que se produce, sorprende a todos, incluso a aquellos que la han hecho posible. Pueden desencadenarse por un incidente menor en la plaza de un pueblo remoto, pueden coronar el esfuerzo constructivo y organizativo de décadas, pueden brotar de una grieta súbita que aparece en la fachada del poder. No es posible prever qué sector social o demográfico se pondrá a la cabeza de las movilizaciones. A veces se abren paso a sangre y fuego, o por la fuerza pero (casi) sin sangre (como la revolución de octubre en Rusia), o por medio de las urnas, como ocurrió en Chile en 1970, en Venezuela en 1998 y en Ecuador en 2006. Fidel Castro, que algo sabe del asunto, dijo hace unos años que gracias al poder de la comunicación y la transmisión no harán falta las revoluciones (armadas, se entiende) y que en la circunstancia actual estamos ante el arma más poderosa que haya existido, que es la comunicación.
En un capítulo de El Sha o la desmesura del poder (Anagrama, Barcelona, 1987) que se titula La llama muerta, el fallecido periodista polaco (pero universal) Riszard Kapuscinski afirma que para el surgimiento de una revolución es imprescindible la palabra catalizadora y el pensamiento esclarecedor que conducen a la toma de conciencia de la miseria y de la opresión, al convencimiento de que ni la miseria ni la opresión forman parte del orden natural del mundo. Para ello, se requiere de palabras: palabras que circulan libremente, palabras clandestinas, rebeldes, palabras que no van vestidas de uniforme de gala, desprovistas del sello oficial.


En las postrimerías del virreinato las autoridades aduaneras ponían más celo en localizar, en la barriga de los barcos procedentes de la metrópoli, libros prohibidos (particularmente, de enciclopedistas y filósofos de la Ilustración) que en perseguir al contrabando. Con un celo casi simétrico, el cura Hidalgo decía que una imprenta era mejor arma que 10 cañones. En el libro del que hablamos, Kapuscinski cuenta cómo los adeptos del imán Jomeini hallaron la manera de introducir a Irán la palabra grabada del líder religioso –exiliado en París– en cassettes de audio que luego circularon y fueron escuchados en reuniones clandestinas por todo el país. Los medios occidentales han celebrado la utilización de las tecnologías contemporáneas de comunicación horizontal en las revueltas del mundo árabe. En entrevista con Carmen Lira, Fidel Castro propuso erigir un monumento a Wikileaks y se regocijó: ¿Te das cuenta de lo que esto significa? Internet ha puesto en manos de nosotros la posibilidad de comunicarnos con el mundo. Con nada de esto contábamos antes.
Desde la vieja formulación de David Hume, quien tiene el saber tiene el poder, hasta la sintética frase actual información es poder, puede inferirse que, en buena medida, la toma del poder –y una revolución empieza con la toma del poder por un sector empeñado en transformar a la sociedad– exige el dominio de la información (o la desinformación) y de la comunicación. En contraparte, los poderosos a los que se busca desalojar de su sitial ejercen el control, en forma primordial, con información y comunicación. En el México contemporáneo puede apreciarse ese ejercicio en la resistencia casi sistemática de las instancias gubernamentales a acatar los resolutivos del Instituto Federal de Acceso a la Información (Ifai), pero también en el inocultable acuerdo de protección mutua entre la administración pública y los medios electrónicos.
De ese principio –información es poder– deriva también la noción de que el avance democrático ha de pasar obligadamente por la democratización de los medios informativos, los cuales se otorgan a sí mismos el título ostentoso de cuarto poder aunque, en su mayoría y en los hechos, formen parte indistinguible del primero y mantengan doblegado al segundo. De súbito, en el curso de este mes, el reclamo de la democratización de los medios ha pasado de algunas camarillas académicas y políticas a una masa de jóvenes que ha descubierto las correas de transmisión entre el aparato político y las televisoras.
Otra cosa que puede decirse de las revoluciones es que son escasas y que ocurren muy de vez en cuando; a lo sumo, una vez cada dos o tres generaciones. Ello es así porque toda revolución es un drama, y el hombre evita instintivamente las situaciones dramáticas. Aunque las sociedades vivan sumidas en la miseria y/o en la opresión, aspiran a la tranquilidad, a la rutina de cada día. Si una sociedad se decide a emprender una transformación radical (en la tercera acepción de la RAE, partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático, o en la segunda de María Moliner, cualquier cosa que obra o se produce de manera completa, sin limitación, atenuaciones o paliativos) es porque una larga experiencia le ha enseñado que no le queda ninguna otra salida. Kapuscinski lo dijo en una crónica reflexiva sobre la revolución islámica de 1979 en Irán, pero los indígenas zapatistas de Chiapas, que no tienen nada que ver con el autor polaco ni con los chiítas iraníes, explicaron en su momento, con palabras casi idénticas, la razón de su revuelta armada: no nos han dejado otro camino.
En la larga antesala de las revoluciones da la impresión de que la gente es capaz de tolerarlo todo, que tiene una paciencia infinita y que, en contraparte, el poder, o los poderes, pueden hacer lo que les dé la gana sin temor a causar una revuelta: un escándalo tras otro, una injusticia tras otra, quedan impunes. El pueblo permanece en silencio; se muestra paciente y cauteloso. Tiene miedo, todavía no siente su fuerza. Pero, al mismo tiempo, contabiliza minuciosamente los abusos cometidos contra él, y en un momento determinado hace la suma.

Indignados

Para provocar una revolución no bastan ni las malas condiciones de vida ni la existencia de un régimen opresivo. Se requiere de información que desemboque en una toma de conciencia. Y se necesita un ingrediente más: la provocación insoportable desde el poder, la gota que derrama el vaso de la paciencia social: El poder es el que provoca la revolución. Desde luego, no lo hace conscientemente. Y, sin embargo, su estilo de vida y su manera de gobernar acaban convirtiéndose en una provocación. Esto sucede cuando entre la élite se consolida la sensación de impunidad. Lo que esa provocación inesperada consigue es que el poder de la indignación supere la capacidad de contención del miedo y la gente se decida a enfrentar al poder en cualquiera de sus caras: la policial, la mediática o la corruptora; la que reparte garrotazos, la que otorga becas y despensas o la que descalifica, abruma y condena a los opositores al escarnio, al ridículo y a la marginalidad.
Y dice Kapuscinski: Todos los libros dedicados a las revoluciones empiezan por un capítulo que trata de la podredumbre de un poder a punto de caer o de la miseria y los sufrimientos de un pueblo. Y, sin embargo, deberían comenzar por uno sobre el aspecto sicológico de cómo un hombre angustiado y asustado de pronto vence su miedo y deja de temer.
Ello es así porque ningún régimen opresivo puede sostenerse, a mediano o largo plazos, por la fuerza de las armas. Su principal mecanismo de poder –además de la información y la comunicación– , no son las armas, sino el miedo a ellas y a los instrumentos judiciales y policiales.
¿Se encuentra México en el preludio de una transformación revolucionaria? No hay forma de saberlo, como se dice al principio de esta entrega. Por si sí o por si no, lean a Kapuscinski.

Fuente: La Jornada / http://navegaciones.blogspot.com

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Rememora Ricardo Lagos conversación con Carlos Fuentes

Fuentes-Lagos Reuters

por Carlos Rubio

Carlos decía que los latinoamericanos éramos lo que somos gracias a la cultura más que por instituciones.

Madrid, España | (30 mayo 2012)
Los temas de orden político y social sobre los que Carlos Fuentes reflexionó en sus últimos meses fueron la tecnología de la información y la globalización desde el punto de vista económico y político, y ante este escenario, la respuesta que veía estaba en la cultura.
Así lo expone en entrevista con REFORMA el ex Presidente chileno Ricardo Lagos, quien durante tres días sostuvo en noviembre de 2011 en Londres la que puede considerarse la última conversación en profundidad que mantuvo el escritor mexicano sobre la actualidad y el futuro de nuestro mundo.
El escritor y periodista español Juan Cruz ha definido estas charlas como “el testamento cívico de Carlos Fuentes”, las cuales fueron reunidas en el libro El siglo que despierta (Taurus), que circula desde esta semana en México.
La imagen que le viene de inmediato al ex Presidente Lagos (Santiago de Chile, 1938), la que tiene grabada a fuego en la memoria de esas últimas conversaciones con Fuentes es, dice, la actualidad de su pensamiento.
“No puedo decir que era una sorpresa, porque Carlos Fuentes tuvo a lo largo de su vida la capacidad de ser eternamente actual respecto del momento que vivía”, resalta el abogado y economista chileno.
“En nuestras conversaciones, que fueron muy ricas, Carlos se explayó increíblemente sobre ciertos temas y esas charlas quedan hoy como la última conversación larga de lo que pensaba”, expresa Lagos.
Sus reflexiones se centraron en tres grandes tópicos, el primero: una democracia moderna no puede existir sin medios de comunicación.
“Le preocupaba cómo las tecnologías de la información van a cambiar el concepto de democracia; el hecho de que, de repente, todos somos emisores y receptores de ideas, y cuánta de la democracia va a seguir siendo representativa y cuánto va a tener un mayor grado de participativa”.
El segundo tema es la idea de que el planeta se achica ante la globalización: “Un conjunto de problemas globales escapan a los Estados soberanos, ya que ninguno puede resolverlos por sí solo, por poderoso que sea. Aquí entra el problema económico, donde no es posible que todo cambie con un click, ya que lo único que no puede desplazarse con un click es el ser humano, y esta relación tan injusta de que todo se desplaza: el conocimiento, los capitales, menos el ser humano, era algo sobre lo que nos preocupó reflexionar”.
Lo anterior les llevó al tercer asunto: “Si vamos a entrar en un mundo con problemas cada vez más globales, cómo va a surgir un sistema de gobernanza al mismo nivel, un concepto absolutamente nuevo”, explica Lagos.
Ese salto, que se supone debemos afrontar en el futuro inmediato, es lo que a Fuentes más inquietaba y la respuesta a esos desafíos la entreveía en la cultura, menciona el ex Mandatario chileno.
“Para Carlos, en primer lugar, nosotros los latinoamericanos teníamos un gran vacío en la política, que no se comparaba con lo que habíamos sido capaces de tener en la cultura, desde las antiguas civilizaciones como la azteca, la maya o la inca, y la diversidad que implica el mestizaje con España; pero no habíamos sido capaces de tener un Winston Churchill, un De Gaulle o Franklin Roosevelt, una carencia de grandes liderazgos políticos que estén a la altura de esa creatividad cultural.

“Carlos decía que éramos lo que somos gracias a la cultura más que por instituciones, las cuales hemos sido muy malos para crear, y en eso Carlos tiene una gran verdad porque es la cultura desde donde podremos abordar los grandes temas políticos de nuestro tiempo”, afirma Lagos.
Resalta que el leit motiv de El siglo que despierta se condensa en la reflexión a dos voces sobre el aporte de la generación actual en el largo camino del ser humano en este planeta.
“Vale decir: hemos avanzado tanto, hemos puesto nombre a las estrellas donde nunca lo pensamos; pero cómo va a hacer el ser humano hoy para tener una sociedad un poco mejor.
“Eso, en definitiva, es voluntad de acción política, es la política con mayúsculas, la que cambia y moldea a una sociedad, pues el poder se busca porque se quiere implementar algo, si no, el poder es un vacío y es la peor de las corrupciones”.
A Lagos le preocupaba ese tripartidismo que nuevamente se traduciría en el triunfo de un “presidente minoritario”, es decir, elegido con apenas el 38 o 40 por ciento de los votos. “El resultado es que, automáticamente, al frente tienes a los dos partidos derrotados”, advirtió.
Fuentes, por su parte, acentuó su preocupación en la posibilidad de que ganara el PRI con Enrique Peña Nieto, de quien se expresó entonces como “un pelele de Televisa” que no tenía capacidad propia.
“En el libro tenemos la visión no solamente de sus países, sino del mundo en que vivimos”, recordó Marcela González, la representante de la editorial Taurus en México.
Juan Cruz, responsable del volumen, recordó a REFORMA que el Fuentes de aquellas conversaciones se miraba cansado, con un dejo que él percibió de melancolía, pero, por otro lado, era el de toda la vida: lleno de cultura, sabio y astuto de apreciaciones.
“Lo que me abrumó fue la gran cantidad de cultura que los dos tenían y su curiosidad universal por la política y la historia”, señaló. “Creo que el libro es un vademécum de sabiduría de dos personajes que confluían en la curiosidad por la política, la política en el sentido más amplio de la palabra”.

Fuente: Con información de Oscar Cid de León: reforma.com.mx

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junio 12, 2012 · 8:04 PM

Premio Arturo Warman 2012, México

El Programa Universitario México Nación Multicultural de la UNAM te invita a participar:

Consulta las bases en:   http://www.nacionmulticultural.unam.mx/Portal/Central/EVENTOS/120327_convoca_WARMAN2012.html

La trascendencia de la vida y obra del antropólogo Arturo Warman se expresan en su brillante trayectoria académica y en el servicio público, ámbitos en los que contribuyó tanto al desarrollo y la aplicación de las ciencias sociales y humanidades en México. Con el propósito de alentar las investigaciones sobre los campos y temas que desarrolló, se convoca al público interesado a participar en la cuarta edición del Premio Arturo Warman 2012.

El premio estará dividido en tres categorías: tesis de licenciatura; tesis de maestría; e investigación o tesis de doctorado. El tema a abordar es “El campo mexicano: Actores, procesos e identidades”. Preferentemente, deben incluir reflexiones analíticas de las temáticas abordadas por Warman. Las tesis tuvieron que elaborarse y presentarse en el periodo de enero de 2010 a marzo de 2012; la recepción de dichos trabajos iniciará el lunes 9 abril y concluirá el 31 de julio de este año. En cada categoría se seleccionará un trabajo que será premiado. De entre los trabajos premiados, se seleccionará aquél que será publicado. Los resultados se darán a conocer en el mes de noviembre del año en curso.

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El mundo hispanohablante llora al autor de Aura

JUAN GOYTISOLO. Escribir sobre la muerte de un gran escritor al que me unían, además, estrechos vínculos de amistad a lo largo de medio siglo es un ejercicio desolador. ¿Cómo resumir en unas pocas cuartillas lo que significaron para mí la relación con él y la lectura de las novelas que nos ha dejado en herencia? Las imágenes del autor, acompañadas siempre de la belleza frágil de Silvia Lemus, aparecen y se desvanecen ante mí como si al plasmarlas en el papel se borraran. ¿Existieron, fueron reales en la ficción del tiempo, desaparecerán una vez evocadas por mi pluma? La angustia del vacío que nos deja y me atenaza busca aferrarse en vano a lugares y fechas. Veo al joven Carlos, desbordante de energía y vitalidad, que estrelló su vaso de tequila contra el suelo para celebrar nuestro primer encuentro. Al cuate divertido que me acompañó a escuchar los mariachis en la plaza Garibaldi y me condujo, en compañía de Fernando Benítez y José Emilio Pacheco, al Teatro Blanquita. Al escritor elegantemente vestido que apareció en el vestíbulo de la Editorial Gallimard para firmar el contrato de traducción de La región más transparente o de La muerte de Artemio Cruz.

Veo aún al amigo de siempre en Madrid, Barcelona, Cuernavaca, Nueva York, Londres, Santander, Mallorca… Su imagen se esfuma y reaparece como embajador de su país en París, cuando me invitó a su residencia en la banlieue y me presentó a dos niños, sus hijos, que me llamaban Juan Sin Tierra, como el protagonista del libro de cuentos que devoraban. La acronía que manejó sabiamente en sus novelas —pienso en la fascinadora protagonista de Aura— se ha adueñado de mí al redactar estas líneas, y le veo tan pronto, siempre con Silvia, en el campus de alguna universidad norteamericana, contemplando el muro de Berlín desde la atalaya de Oranienburgerstrasse, o tomando el sol en la terraza de mi casa en Marraquech. Viajero incansable trataba de seguirle la pista a través de nuestros amigos comunes o en las entrevistas y reseñas aparecidas en la prensa. El más mexicano de los escritores era también el más trotamundos. Siempre venía de algún lado o estaba a punto de hacer las maletas.

Desoía las palabras de cuantos le aconsejábamos una vida más sosegada

Foto © Rogelio Cuéllar

Hablar de su novelística es trazar la cartografía de una navegación solitaria, preferentemente por áreas remotas o desconocidas. Atento y fiel lector de Cervantes, reivindicaba con orgullo, frente a la fanfarria patriótica, la nacionalidad cervantina. Si su inmensa obra —La edad del tiempo— puede ser comparada a la de Balzac por su incisivo retrato de la sociedad de su tiempo, se distingue de ella en el enfoque de su trabajo: Carlos no cambiaba de tema, cambiaba de planteamiento literario. Concebía la obra en cierne como una incursión en el ámbito de lo desconocido. Buscaba aclimatarse en un espacio no hollado por pie alguno, “en esos pocos metros de tierra”, decía, “que los holandeses ganan al mar”. La escritura, vivida por él como una aventura, convertía en su vez en aventurero al atento lector de sus páginas.

Recuerdo la dicha que me embargaba al adentrarme en Terra Nostra, Cristóbal Nonato, Diana o la cazadora solitaria, El naranjo… Explorador de lo incógnito, Fuentes no amarraba su nave a puerto alguno. Levantaba el ancla y partía de nuevo. Su asombrosa vitalidad y poder creativo admiraban a todos sus amigos. Era una fuerza de la naturaleza y desoía las palabras de cuantos les aconsejábamos una vida más sosegada. La escritura, me decía, es mi droga diaria, y para desintoxicarme de ella si aumento la dosis parto de viaje a descansar, a leer o a dar conferencias. Si quería comunicarme con él recurría a la agencia Balcells. ¿Está en Londres, en Buenos Aires, en Cartagena de Indias? ¿O terminaba acaso el nuevo libro que preparaba con sigilo?

La última vez que le vi fue en Aix-en-Provence el pasado mes de octubre con motivo del homenaje que se rendía a su obra de toda la vida. Rebosaba salud y alegría sin que las jornadas exhaustivas de la celebración hiciesen mella en él. Le veo, le veo aún en el hermoso jardín del hotel, siempre junto a Silvia, departiendo hasta las tantas con sus admiradores y amigos.

La obra que nos lega nos recuerda la perdurabilidad de lo escrito

Carlos Fuentes ha vivido hasta el fin en la plenitud de sus dones. No ha conocido los achaques ni heridas de la vejez. Y ahí está la obra que nos lega para recordarnos la perdurabilidad de lo escrito, no solo en el vasto mundo de nuestra lengua sino también en el universal e ilimitado territorio de La Mancha que él reivindicó como suyo.

ANTONIO GAMONEDA. Una vez mantuvimos una conversación en un hotel de Gran Vía, y otra en la Residencia de Estudiantes, donde teníamos una conferencia. Y lo estimaba como escritor, tenía una visión crítica acercadamente crítica de las circunstancias sociales y políticas tanto de su país como de España. Creo que es una pérdida importante para la literatura en lengua española. Carlos Fuentes fue, en cierto modo, una continuidad seria de ese boom latinoamericano. Era frecuente colaborador en prensa y se apreciaba una unidad de criterio que entre sus colaboraciones periodísticas y las conclusiones subyacían en su obra narrativa.

PILAR DEL RÍO. Carlos era un amigo de una generosidad sin límite. Desde que a Saramago le presentó a los escritores mexicanos, mi marido se sintió mexicano gracias a él y muy vinculado a ese país. Esta misma mañana estaba comentando con una amiga en común la alegría que sentíamos porque le iban a hacer doctor Honoris Causa de la universidad de Baleares, ayer leíamos la entrevista en EL PAÍS, la semana pasada estuvo en la Feria del Libro de Buenos Aires firmando durante unas dos horas, y la verdad es que estoy conmocionada, y Silvia también.

NÉLIDA PIÑÓN. Las Américas pierden hoy a un gran intelectual. Un creador cuya imaginación viajaba por todos los lugares, que nos desveló sus viajes y sus pensamientos, que el mundo eligió como modelo de sus reflexiones. A través de un lenguaje soberbio, se hizo cómplice de lo humano y de nuestra historia. Su marcha me provoca tristeza y soledad. Su muerte parece irreal. ¡Qué tristeza! ¿Cómo estará el corazón de Silvia? ¿Y el nuestro?

DARÍO JARAMILLO. Realmente siento la muerte del autor de Aura, es su gran momento. Porque es una historia muy bella con un tono mantenido todo el tiempo. Y también La muerte de Artemio Cruz, una novela que supuso un salto cualitativo en la literatura de la revolución, porque es una novela que es un diagnóstico a la clase militar y política que se instaló en el poder por cuenta dela Revolución. Ha jugado un importante papel en la literatura iberoamericana.

ÁNGELES MASTRETTA. Era un ser humano excepcional, bárbaro, contagiador de sus pasiones. Yo creo que cada uno es la herencia que deja, y Carlos nos deja la pasión por la literatura como una herencia obligada. Y la emoción con la que trabajaba y esta cosa como de niño, siempre puesto en el juego de escribir. Nunca Fuentes le llamó trabajo a su trabajo. Escribir era su pasión, era su vida, y estar con él era escuchar el mundo de una manera ferviente e intrépida. Tenía una juventud bárbara. Sin duda lo vamos a extrañar, es un privilegio haber compartido la vida con él, y ahora nos queda su literatura.

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