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El espacio cósmico de Tadao Ando

por Estefanía Cano*

LA CULTURA ESPACIAL oriental ha adquirido gran importancia entre la arquitectura contemporánea de occidente porque los principios con base en los cuales se yergue fomentan un diálogo espiritual entre el hombre y el espacio que habita. Para la mentalidad oriental es  muy claro que los elementos que conforman la arquitectura no son los muros, vanos, columnas y techumbres, sino el tiempo y el espacio. Dichos principios se fundamentan en el Taoísmo. Ésta es una filosofía anterior al Confusionismo en la cual llamaban a la realidad el Tao, que originalmente significó La Vía. Es la vía, o proceso, del universo, el orden de la naturaleza.
Uno de los arquitectos japoneses contemporáneos más representativos en este arte es Tadao Ando. Nacido en Osaka en 1941, propugna que la arquitectura debe ser el resultado de un encuentro entre el razonamiento lógico y la creación que resulta del uso de los sentidos, relación que logra haciendo sus diseños con base en esta filosofía taoísta.

Tadao Ando Retrato
Los principios que rigen –y se convierten en elementos arquitectónicos– son la armonía, ya que el  taoísta considera al universo como un sistema interrelacionado en equilibrio y en constante cambio; los sentidos, éstos y los sentimientos son las puertas de la percepción por las que el espíritu liberado vuela; aceptar como modelo de sabiduría a la naturaleza; y, contrario a lo que se observa en las culturas occidentales, principios referidos a aspectos negativos, como la oscuridad y el no ser,en la cultura oriental siempre han desempeñado un papel decisivo en el desarrollo de las artes cuyo centro de gravedad parte del concepto del vacío. Éste es más importante que lo lleno. La realidad de una habitación está en su espacio libre y no en los techos y muros, es ahí donde se da el movimiento en el que se encuentra lo intangible, los fenómenos psicológicos, las vivencias.
El principio filosófico respecto a la dualidad de la existencia de fuerzas aparentemente opuestas en el mundo, pero que en realidad son complementarias, le da pauta a Tadao Ando para armonizar los diseños arquitectónicos con elementos como el vacío y lo lleno, la oscuridad y la luz, edificación y naturaleza, dentro y fuera, tecnología y tradición, espacio profano y espacio sagrado.
Una de las obras más reconocidas del arquitecto es la Iglesia de la luz, ubicada en una esquina de un suburbio residencial en Ibaraki, Osaka. Está compuesta por dos edificios dispuestos en ángulo, orientándose de acuerdo al plan urbanístico. En ella se ejemplifica el postulado taoísta según el cual no hay espacio sagrado sin la presencia del hombre. La oscuridad y el vacío son las características más importantes de este espacio. Es en la oscuridad donde el sentimiento de lo sagrado adquiere dimensiones cósmicas.

Capilla de la luz
El acceso al conjunto es intencionalmente indirecto, el diseño obliga a entrar por una calle lateral y aparecer en la parte posterior de la iglesia. Desde allí se ingresa a una pequeña plaza de forma circular y a través de ella se distribuyen los accesos a la iglesia principal y a la capillita conexa.
La espacialidad japonesa tiene un fuerte componente experimental. Por ejemplo, en un viaje lo interesante está en el propio viaje, en el camino que lleva de un lugar a otro, y no tanto en el punto de destino. En algunos recorridos de los proyectos arquitectónicos japoneses se produce un cambio en la concepción espacial: de un espacio de penetración se pasa a un espacio de contemplación.
El ámbito no está condicionado por sus formas y medidas, sino que es percibido por medio de los cinco sentidos que se despliegan en el espacio-tiempo. Con todo lo anteriormente dicho, uno se puede dar una idea de la concepción de la espacialidad japonesa y de que el concepto de espacio no está separado del tiempo sino que es un solo concepto: espacio–tiempo. Y de aquí nace un vocablo llamado Ma.
En términos espaciales, el concepto Ma es la linde natural entre dos o más cosas que existen en contigüidad; en términos temporales, es la pausa natural o intervalo entre dos o más fenómenos que se suceden.
El Ma se presenta en el diseño de los caminos de piedras de las casas tradicionales japonesas. Las piedras determinan la forma en que se caminará, organizan el proceso del movimiento de un lugar a otro, marcan el ritmo de desplazamiento, presentando una perspectiva distinta desde cada punto del camino.
Este concepto lo retoma Tadao Ando en el diseño de una  pequeña capilla ubicada cerca a Kobe, en el Monte Rokko.

Museo de la madera

Museo de la Madera, Tadao Ando

El Ma se asoció al Kami (espíritu) e indica el lugar donde éste desciende, estableciendo la frontera entre el espacio profano y el espacio sagrado.
Esta capilla viene a ser una síntesis  en la búsqueda del arquitecto por establecer un vínculo entre los ámbitos religiosos y el contacto con la naturaleza.
Templo (museo) del agua Vista de verano
En la Capilla sobre el Agua (1985) en Tomanu (Hokkaido), donde los bancos se orientan hacia un lago artificial del que surge una cruz de hormigón, se ejemplifica otro espacio que surge del pensamiento taoísta, a partir de ese principio de la dualidad, es el engawa, el cual nace como manifestación de ese equilibrio de fuerzas conocidas como el ying y el yang, es el espacio japonés que está comprendido por debajo de los grandes alerones de la casa, y es denominado espacio gris. Es un espacio que rompe con la tensión de opuestos interior–exterior, los que se unen y se confunden, o bien es una técnica de crear una continuidad entre naturaleza y edificio.

Estos espacios, además de tener fundamentos filosóficos, tienen sus principios estéticos. En la antigua China se remitían a la observación de la naturaleza y buscaban la integración con ella; en este sentido se puede considerar una estética ecológica.
La concepción del espacio depende de la percepción del individuo, de modo que su objetivo estético es cumplir con la función social de hacer consciente al subconsciente, abrir las puertas de la percepción y dar forma expresiva a los grandes temas. La belleza penetra gradualmente.
En esta capilla de pueden apreciar los cuatro umbrales de la estética taoísta: Empatía (resonancia y armonía), Ritmo vital, Reticencia y Vacío.
El primer canon es conseguir resonancia entre perceptor y percepción, entre la obra de arte y quien la recibe. En Occidente esta armonía estética se llama empatía (sentir en). Es la creación en el espectador de una identificación emocional instantánea. El Ritmo Vital pretende captar los movimientos vitales del espíritu a través de los ritmos de la naturaleza. Recibir el chi (energía vital) emanado por los objetos y comprender el estado de ánimo de cada cosa. Captar y ser poseído a la vez por el ritmo vital del espíritu.
La reticencia y sugestión es el mensaje que no se da; lo que se sugiere no se debe decir. Al no decirlo todo, el artista deja al espectador ocasión para completar su idea: Hay allí un vacío que podemos penetrar y que podemos llenar cumplidamente con nuestra emoción artística. La verdadera belleza sólo puede descubrirla quien mentalmente haya contemplado lo incompleto. Las formas incompletas dan un cierto dinamismo al objeto, pues la mente siempre tiende a complementar lo incompleto. Crea formas asimétricas que tienden hacia la naturalidad, libertad y originalidad. El pasillo que conduce a la capilla sugiere que hay algo en el exterior, pero no te permite apreciarlo hasta que se expone francamente en ésta.
La Soledad Sonora (el vacío en español; le vide, en francés) está presente en toda la arquitectura de Tadao Ando, y consiste en tratar el espacio vacío como un factor positivo; no como algo que queda por llenar y sobra, sino como el seno materno de las formas.
Es una economía de la ornamentación, puesto que demuestra que el bienestar se da, antes bien, en la sencillez que en la complejidad y el despilfarro. La simplicidad de la decoración se desarrolla junto al embellecimiento exuberante y la oscuridad comparte el espacio con la luz.
Es una geometría moral, puesto que define el sentido de nuestra proporción en relación con el universo. También es la “Casa del Vacío”, porque está desnuda de ornamentación y se puede colocar en ella libremente alguna cosa inacabada, que los juegos de la imaginación acabarán a su gusto para satisfacer cualquier fantasía estética. Significa la concepción de una necesidad de cambiar continuamente los motivos ornamentales.
Otro elemento de la arquitectura tradicional china que Tadao Ando utiliza en casi todos sus edificios es el Rozi, un pasillo  que atraviesa el jardín y conduce desde el pórtico a la cámara del té, y significa el primer grado de la meditación, el paso a la auto-iluminación. Rompe todos los lazos con el mundo exterior y prepara al visitante, con frescura para los puros goces estéticos.
Con esto hace  que, al igual que el participante en la ceremonia del té, el usuario de los edificios comunes no experimente el espacio por medio de un golpe de vista, sino que la vivencia espacial sea gradual.
En el Museo de la madera, que fue construido para conmemorar el cuadragésimo quinto Día Nacional del Árbol en Mikata, Hyogo, Japón, el centro del espacio, que ocupa un estanque, provoca un encuentro dramático entre cielo y agua. Una pasarela en pendiente penetra en el edificio, atravesando el estanque y conduciendo al anexo, donde se disfruta de la excelente panorámica de un bosque.

“Los visitantes del Museo experimentan al mismo tiempo, en el vigoroso espacio del edificio, el profundo bienestar del bosque y una reacción de la cultura humana alimentada por ese bienestar. Luego son liberados en el intervalo entre el cielo y el agua. De esta manera el Museo ayuda a experimentar de forma real la profunda relación que une a la cultura humana con la naturaleza.”  Tadao Ando

Concepto de Arquitectura Cósmica

Éste parte de la idea de proteger al individuo del crecimiento caótico y grandioso del medio urbano. Para lo cual el diseño tiene que centrarse en el espacio interior, creando un pequeño mundo, o todo un universo, en el que se establece una relación entre el ámbito y la persona.
La casa es el lugar donde el individuo vive y se aísla del mundo, es el elemento más importante de la arquitectura. “La casa es el centro de mi mundo y todo un universo”.
La Arquitectura Cósmica tiene tres aspectos: el Celestial, el Terrestre y el Humano, es un mundo trinitario. Es también una arquitectura cosmogónica que produce un modelo del Universo. Tadao Ando ha querido adaptarse al espíritu del lugar en sus proyectos arquitectónicos (lo que en Occidente se conoce con el nombre de “genius loci”). Ganó el premio de la Asociación Japonesa de Arquitectura por la Row House (casa Azuma) de Sumiyoshi, un apartamento de hormigón situado en una manzana de viviendas tradicionales japonesas.

Para realizar la arquitectura cósmica se vale de los mitos, del conocimiento esotérico y principalmente del simbolismo, que fue olvidado en la arquitectura de occidente por el afán racional del funcionalismo que dejó de lado la forma con toda la emoción y significado de la que puede ser capaz.
El significado es producto de la conciencia que se tiene acerca de un problema. Si esta conciencia es simplemente perceptual la edificación no pasa de ser un objeto espacial. A medida que la conciencia evoluciona hacia fases más complejas, el significado de una edificación pasa a ser más reflexivo e inmediato, refleja un mayor número de aspectos internos de una cultura.
Por ejemplo, la columna es el origen de todas las cosas. Conserva el significado simbólico aún cuando haya perdido su importancia estructural. Simboliza la unión del Hombre con el cielo y la tierra.
El círculo, el triángulo y el cuadrado simbolizan al cielo, al hombre y a la tierra respectivamente. El puente es el símbolo de unión entre dos mundos: el interno y el externo, lo lleno y lo vacío o el cielo y la tierra, el mundo secular o terrenal y la otra orilla lo sagrado y lo celestial.

Espacio para meditación, Tadao Ando.

Por lo tanto, de acuerdo con Lao Tsé, escritor del Dào Dé Jing o Tao Te Chingse, obra esencial del taoísmo, se debe tratar el espacio vacío como un factor positivo; no como algo que existe, y que queda por llenar y sobra, manejar el espacio como una experiencia y no meramente como una forma geométrica. Como ha quedado sugerido, lo más importante de una obra arquitectónica está en lo intangible como son las vivencias y los fenómenos que se dan en el espacio tiempo y no tanto en lo tangible como son muros y techos. Se han de considerar los cinco sentidos a la hora de diseñar.
Que los espacios arquitectónicos evoquen estados de ánimo donde el hombre no sólo sienta que su casa es una guarida sino también su pequeño universo, su espacio sagrado. Se debe rescatar este concepto de la elegante sencillez y el amor a la naturaleza para que queden las edificaciones integradas a ella de manera armoniosa, cumpliendo así con esa dualidad de Cultura y Natura.

*Estefanía Cano Reyes, arquitecta y pintora, N. en Aguascalientes, Ags., México, 1982.

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Sir Arthur Evans, arqueólogo

El arqueólogo británico Sir Arthur John Evans nació el 8 de julio 1851, y murió el 11 de julio de 1941, y fue él quien excavó las ruinas de la antigua ciudad de Cnosos en Creta y la evidencia descubierta de una civilización sofisticada de la Edad de Bronce, a la que llamó minoica. Su trabajo fue uno de los logros más importantes de la arqueología occidental e impulsó considerablemente el estudio de la prehistoria de Europa y en particular del Mediterráneo oriental.
Distinguido académico, Evans fue director del Museo Ashmolean, de la Universidad de Oxford, de 1884 a 1908 y se convirtió en profesor extraordinario de arqueología prehistórica en Oxford en 1909. Su interés en las monedas antiguas y la escritura aparecida en los sellos de piedra de Creta lo atrajo a la isla por primera vez en 1894. Al año siguiente publicó pictogramas cretenses script y Prae-fenicia. Durante un discurso en 1896 sugirió que la civilización micénica de la Grecia continental tuvo sus orígenes en Creta. Tres años más tarde compró un pedazo de tierra que incluía el sitio de Cnosos, y tras excavar un año había desenterrado las ruinas del palacio que cubren 2.2 hectáreas. El tamaño y el esplendor de los resultados indicaron que Cnosos había sido una capital cultural ancestral. La compleja planta del palacio sugirió el laberinto asociado con el legendario rey Minos, lo que incitó a Evans para nombrar la civilización minoica.

Sosteniendo uno de sus hallazgos más conocidos.

En el transcurso de los siguientes 25 años Evans continuó sus investigaciones. Excavando por debajo de las ruinas de la Edad de Bronce, se encontró con los restos de una civilización neolítica, lo que ayuda a poner en perspectiva histórica Micenas. Su descubrimiento de artefactos egipcios que datan de períodos históricos conocidos le ayudaron a establecer los períodos de la civilización minoica. Estimaciones posteriores, sin embargo, difieren de las suyas.
Cnosos también produjo unas 3,000 tablillas de arcilla que contienen una de las formas de la escritura minoica, la Lineal B. Evans esperaba descifrar esto, tanto como las otras formas, la Lineal A y la pictórica. Fracasó en este intento, pero una conferencia que pronunció en 1936 inspiró a Michael Ventris a trabajar en ese sistema de escritura. (Ventris más tarde presentó pruebas de que la Lineal B era una forma de griego, y su propuesta fue ampliamente aceptada.) Evans se ocupa de las tres formas en Scripta Minoa (vol. 1, 1909,… Vol 2, editado por JL Myres, 1952) . El palacio de Minos, 4 vol. (1921-1936), fue su propio tratamiento definitivo de su obra. Evans recibió muchos honores por sus descubrimientos y fue nombrado caballero en 1911.

Fuente: Enciclopedia Británica/ Traducción Mariano Flores

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Manuscritos astronómicos de Timbuctú

Los manuscritos del National Ahmed Baba Center for Documentation and Research de Timbuctú (Mali), ciudad que antaño fuera un importante cruce cultural de caminos, atrajeron a eruditos de los más lejanos lugares del mundo africano y árabe.
Según los especialistas, los documentos guardados en dicha institución, algunos de los cuales datan del siglo XIII, son valiosos porque demuestran que África tuvo una larga tradición escrita y no sólo oral, como se suponía comúnmente, y que esa cultura africana estaba viva y pujante antes del renacimiento europeo.

Restauración y conservación de los manuscritos

Hay más de 100,000 manuscritos conservados en cinco bibliotecas privadas o en poder de varias familias de Timbuctú. Sólo algunos saben lo que contienen, pero tanto si conocen o no su contenido, los guardan celosamente como herencia de la familia.
Entre los textos hay contratos de compraventa de esclavos; del comercio del oro y de la sal; cartas y decretos que demuestran cómo los juristas musulmanes resolvían conflictos entre las familias y el Estado. Algunos de los legajos hablan de los derechos de las mujeres y de los niños.

La mayoría están escritos en árabe, aunque algunos utilizan la escritura árabe para transcribir las lenguas locales que no tenían alfabeto.

Muchos de los textos más antiguos datan del imperio de Songhay, un próspero reino que existió entre los siglos XV y XVI. Hace cinco o seis centurias, Timbuctú era una encrucijada importante para las caravanas del oro y de la sal que atravesaban el Sáhara. El comercio de libros también prosperó y la mezquita Sankoré se convirtió en un centro de enseñanza, atrayendo a miles de estudiantes cada año. Algunos manuscritos dan testimonio de la presencia española en la curva del Níger. Las bibliotecas reúnen también manuscritos de Marruecos, Damasco y Egipto.

Patrimonio

Ayudados por un clima generalmente árido, los habitantes de Timbuctú han conservado esta riqueza cultural durante siglos. Pero el tiempo está en su contra. El Sahara ha estado avanzando poco a poco hacia el sur y la arena está llenando las calles de la ciudad, contribuyendo a las inundaciones en la breve estación de lluvias. El papel ácido y las tintas ferrosas introducidas en el siglo XIX se están quemando lentamente a través del contacto con otros manuscritos; y las termitas parecen estar por todas partes.
Entre la presión de la pobreza, las épocas de sequía y la rebelión de los tuareg en Mali que duró diez años, los manuscritos continúan desapareciendo en el mercado negro, donde se venden ilegalmente a coleccionistas privados y a universidades de Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, en el Timbuktu Heritage Institute los manuscritos están comenzando a ser catalogados, preservados y protegidos contra el hurto.
La ciudad de Timbuctú tiene hoy entre 60 y 80 colecciones privadas, la más grande de las cuales es la biblioteca Mamma Haidara. Varias otras colecciones privadas fueron adquiridas por el National Ahmed Baba Centre for Documentation and Research, institución pública que ahora posee más de 18,000 manuscritos.

Véase: Timbuktu Heritage Institute

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Museo Arquelógico de Albacete, España

Localización de la Provincia de Albacete respe...

Localización de la Provincia de Albacete respecto a España (Photo credit: Wikipedia)

COLECCIONES

Las colecciones arqueológicas comenzaron a formarse en el siglo XIX, cuando la Comisión Provincial de Monumentos de Albacete creó un primer museo. Fueron acrecentadas a lo largo del siglo XX gracias a una intensa labor de excavaciones y prospecciones. Hoy constituyen la parte más importante del Museo en número de piezas. La actividad fue orientada en un primer momento al conocimiento de los yacimientos de la Edad del Bronce. Pero enseguida se dirigió la atención hacia los yacimientos ibéricos, la necrópolis de Hoya de Santa Ana, cuyas excavaciones se iniciaron en 1941, la del Llano de la Consolación, en 1952, y una década después en el santuario del Cerro de los Santos (1962). Hasta noviembre de 1962 las colecciones fueron enriquecidas con la recogida de muchos hallazgos casuales entre los que destacan la esfinge ibérica de Haches (Bogarra), con los materiales procedentes de las excavaciones citadas, además con las intervenciones en dos yacimientos romanos de Ontur: el Pajar de los Zorros y la necrópolis de Las Eras, de donde proceden las muñecas articuladas de hueso y ámbar del museo. A la vez que se recuperaban piezas se comenzó a formar el archivo de arqueología albacetense no solamente a través de los registros del Museo, sino también mediante la recogida de todo tipo de noticias a través de correspondencia y de los Cuadernos de campo.

Muñecas romanas

Las colecciones arqueológicas siguieron un ritmo de incremento gracias a nuevos hallazgos y a excavaciones. Entre los primeros, el conjunto de la Huerta del Pato de Munera vinculado con los campos de urnas y, como piezas sobresalientes, las esculturas ibéricas de Capuchinos (Caudete), y el torso de caballo ibérico de La Losa (Casas de Juan Núñez) una de las más sobresalientes representaciones de la estatuaria prerromana peninsular.


Entre las segundas, las excavaciones realizadas en la villa romana de Balazote y la de la Casa de los Guardas (Tarazona de la Mancha), la recuperación de tres tesoros numismáticos: las monedas de la Casa Sindical de Albacete, de época de los Austrias; y los tesoros de piezas de oro de los Borbones procedentes de Madrigueras y Villamalea. Desde 1972 la arqueología albacetense comenzó a expandirse. Además del Museo como institución, las universidades españolas, impulsoras de los estudios de arqueología, diseñaron diversas actuaciones de investigación en la provincia de Albacete. Así su mapa arqueológico comenzó a completarse tanto en la extensión geográfica de los hallazgos como en su adscripción cultural y cronológica. Fueron descubiertos nuevos lugares con arte rupestre en Nerpio y las pinturas paleolíticas de la Cueva del Niño (Ayna). Fueron excavados dos importantes yacimientos ibéricos: la necrópolis de Pozo Moro que, finalmente, ingresó en el Museo Arqueológico Nacional, y el poblado de El Amarejo. Volvieron las investigaciones al Cerro de los Santos, se excavó la necrópolis del Camino de la Cruz, y comenzó a vislumbrarse el horizonte cultural de la Edad del Bronce en tierras albacetenses a través de la excavación de la Morra del Quintanar en Munera.


COLECCIONES DE PROTOHISTORIA: LOS YACIMIENTOS IBÉRICOS

Desde mediados del siglo XIX la arqueología ibérica de la provincia de Albacete comenzó a ser relevante por el descubrimiento y las excavaciones realizadas en el Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo), por el hallazgo de la Bicha de Balazote, así como por otras esculturas adquiridas a finales del siglo XIX para el Museo del Louvre.
Esa riqueza cultural y patrimonial se incrementó a lo largo del siglo XX. Hoy la colección de escultura ibérica del Museo de Albacete constituye una de sus mayores riquezas, destacando piezas como La esfinge de Haches (Bogarra), los jinetes de Los Villares de Hoya Gonzalo, el caballo de La Losa, el conjunto de Capuchinos (Caudete), así como la estatuaria del Cerro de los Santos. La colección posee lotes de cerámicas griegas procedentes de las necrópolis ibéricas de la zona, entre las que destacan la lecane de El Salobral con la representación de Dionisios y las mujeres casaderas, las armas ibéricas, las cerámicas entre las que destacan las decoradas de El Tolmo de Minateda (Hellín), o terracotas como el askos en forma de paloma de El Amarejo (Bonete), constituyen una parte notoria de las piezas de arqueología ibérica.


Cabe mencionar asimismo que este museo cuenta con valiosas colecciones de época romana procedentes de hallazgos casuales y, sobre todo, de las excavaciones realizadas en la villa romana de Balazote entre 1970 y 1975 y la antigua Illunum (El Tolmo de Minateda, Hellín) desde 1988. De ciudades como Illunum, Libisosa (Lezuza) e Illici (Elche de la Sierra) se exhiben algunas piezas, otras procedentes de necrópolis o de lugares como establecimientos agrícolas.

Fuente: http://www.patrimoniohistoricoclm.es/museo-de-albacete/el-museo/

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Investigan dimensiones de ‘nueva’ ciudad maya en la región Biósfera del Río Plátano, Honduras

La ciudad prehispánica cuyos vestigios fueron encontrados en la Biósfera del Río Plátano, costa atlántica, podría tener una extensión de cinco kilómetros, dijo el gerente del Instituto Hondureño de Antropología (IHA), Virgilio Paredes.


“Se está considerando que estos vestigios arqueológicos encontrados podrían ser uno de los más importantes del siglo XXI. Estamos hablando de una ciudad de cinco kilómetros, más grande que Copán”, dijo Paredes.
Por petroglifos y grandes piedras blancas encontradas en las inmediaciones de los ríos que cruzan la Biósfera, se estima que podría ser la mítica Ciudad Blanca o la llamada por los indígenas “Ciudad del Dios Mono”.
Estamos pensando que a finales de año, en noviembre, podrían estar entrando y entonces los arqueólogos podrían definir qué cultura estuvo asentada en esta zona de la Biósfera”, apuntó Paredes.
La Biósfera del Río Plátano, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO está situada en los departamentos de Olancho, Gracias a Dios y Colón, tiene una extensión de 815 mil hectáreas y es fronteriza con la de Bosawas en Nicaragua.


La exploración a iniciarse este año, sería con apoyo de Estados Unidos, ya que a la zona sólo puede llegarse por aire, para poder descender e instalar un campamento con arqueólogos nacionales y extranjeros, explicó el gerente del Instituto Hondureño de Antropología.

Por ser Honduras un país de escasos recursos económicos, ya tiene ofertas de apoyo financiero y técnico para realizar las investigaciones de Rusia, China, Estados Unidos, España y de varias fundaciones, agregó Paredes.
Indicó que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) también tiene prioridad en este descubrimiento en Honduras, de la magnitud que tuvo Copán, principal centro maya, en el occidente del país, considerada la “Alejandría de América”.

http://www.reforma.com/cultura/articulo/662/1323484/

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Serie Ciudades emblemáticas y sitios sagrados: Dossier 1 Jericó

Desde las alturas

Excavaciones. a) En 1. del A.T. Entre 1907 y 1909, una expedición austroalemana dirigida por Ernst Sellin y Karl Watzinger identificó y excavó Jericó. Fue la primera excavación científica de Palestina por su planificación y por el magnífico y especializado equipo con que se contó. La publicación de sus resultados en 1913 colmó la expectación por la calidad de planos, fotografías y dibujos, y por la seriedad con que se había establecido la estratigrafía. Pero entonces no era segura la cronología, por no haberse establecido la secuencia cerámica, y sus resultados en dicho orden han sido superados. Además, no se llegó a la tierra virgen, dejando muchos metros de restos por excavar. Con todo, la expedición de Sellin y Watzinger hizo historia en Jericó. En 1929, John Garstang, por cuenta de la Universidad de Liverpool, vuelve a excavar Jericó para resolver los problemas estratigráficos no resueltos por los germanos. En una de sus trincheras profundizó varios metros más que la anterior expedición llegando a estratos neolíticos. Su cronología, en general, es todavía válida al disponer de la secuencia cerámica y de la colaboración científica de todas las escuelas arqueológicas. Acabó sus campañas en 1936. Entre 1952 y 1956, una nueva expedición inglesa, dirigida por la prof. Dra. Kathleen M. Kenyon vuelve a Jericó con toda la perfección metodológica alcanzada en los últimos lustros. Incluso con un método insospechado para la datación de los restos orgánicos: el carbono 14. Kenyon llegó hasta la roca viva, estableciendo la estratigrafía completa de Jericó y su datación. Hallazgos. Los resultados más espectaculares de la excavación de Jericó son los del Neolítico precerámico, edad que más se intuía que apreciaba en otras excavaciones. En Jericó aparecen dos culturas que se suceden. La más antigua, Neolítico precerámico A, es un desarrollo del Natufiense inferior, con un estadio intermedio parcamente representado en el mismo Jericó. De dicha cultura se han hallado todos los elementos de una próspera ciudad: muro de defensa con una torre de mampostería conservada en 9 m de altura, las casas de plano circular o elíptico agrupadas en barrios, bien estucadas en su interior y con restos de ajuar (vasijas y esteras). La ciudad ocupaba unas cuatro hectáreas y debía de albergar unos 2,000 habitantes. Hay indicios de comercio con regiones incluso lejanas, como Anatolia. Estos restos ocupan tres estratos y corresponden a los años 7000 a 6500 a.C. aprox. Debajo de ellos se halla el Preneolítico, evolución del Natufiense, pero de extensión muy limitada: un pequeño poblado que ha dejado sólo fondos de cabañas y utillaje lítico y óseo. El Neolítico precerámico B es distinto en técnica arquitectónica y en el trabajo de la piedra: cultura tahuniense-neolítico típico de Palestina, probablemente evolución del Jiamense. Al conquistar Jericó, los tahunienses repueblan la ciudad. Más tarde la ciñeron de muros, casi ciclópeos, que en gran parte de su altura eran de contención de los escombros anteriores. Las casas son de planta rectangular y construidas con adobes de distinta forma que en la cultura anterior. Amontonados con otros detritus fueron descubiertos los hoy célebres cráneos de Jericó, calaveras en las que con arcilla se ha modelado con tal habilidad la parte de carne desaparecida por la descomposición que son verdaderos retratos a juzgar por las diferencias que hay entre ellos. El pelo, y eventualmente los bigotes o barbas, son pintados, mientras los ojos se representan mediante conchas o guijarros. También se ha encontrado un pequeño santuario presidido por una estela pequeña, pero monolítica. Tanto en este periodo como en el anterior, la densidad de población obliga a pensar que se utilizaba la abundancia de agua para regar gran parte del actual oasis y proveerse de alimentos. Casi no hay restos de Calcolítico, como del Neolítico cerámico. El Bronce antiguo, 3000-2200 a.C., es la Edad de Oro de Jericó Sus murallas fueron bien planeadas y reconstruidas a medida que las circunstancias lo requerían. En algún punto se han identificado 17 fases de restauración o reconstrucción. Tanto los planos de las casas como su utillaje indican que hay una sucesión de dos culturas dentro de este periodo. El intermedio Bronce antiguo-Bronce medio, 2200-1800 a.C., ha sido designado por Kenyon como distinto de ambos periodos. En Jericó hay numerosas tumbas de dicha época, pero no hay ciudad propiamente dicha hasta el final del periodo. Por la presencia de cerámica y fondos de cabañas, se deduce que los nuevos habitantes eran nómadas en vías de sedentarización; sus primeras construcciones atestiguan su ignorancia de la arquitectura y su independencia respecto a los antiguos pobladores. La Dra. Kenyon cree que se trata de los amorreos. En el Bronce medio, 1800-1550 a. C., vuelve a florecer Jericó como ciudad amurallada con las nuevas técnicas atribuidas a los hicsos: muros precedidos de «glacis», etc. La ciudad fue seguramente destruida por los faraones de la XVIII dinastía, hacia 1580 a. C. Del Bronce reciente, 1550-1200 a. C., los vestigios hallados son minúsculos: el célebre «palacio medio» de Garstang y 1 m2 de pavimento descubierto por la Dra. Kenyon. En vista de ello, esta última piensa que pudo haber un lavado de las ruinas durante su largo abandono, al no ser fortificada la ciudad de esta época y permanecer sin reconstruir hasta el Hierro II, hacia el s. VIII a. C. Del Hierro II, 900-600 a. C., se han hallado restos, pero menos de los que se esperaba. Fuente: http://www.canalsocial.net / V. VILAR HUESO.

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La colección egipcia del Nicholson Museum

por Sabina Espejel Nonell

Corre el año 1899, la noche cae sobre los tejados de un recóndito pueblo de Inglaterra. Parece que será una noche tranquila como tantas otras. De pronto el silencio se ve interrumpido por unos gritos que piden auxilio. Un incendio amenaza con destruir una casa.
Ante la atenta mirada de vecinos y curiosos, un enérgico anciano sale por la puerta principal y desde el jardín observa con melancolía cómo el fuego devora sin piedad su pasado.
Hasta aquí podríamos decir que es una historia, como muchas otras, condenada al olvido. Y habría sido así, de no ser porque la casa reducida a cenizas pertenece a uno de los hombres más influyentes del Sydney colonial. Es la residencia del primer barón australiano: Sir Charles Nicholson of Luddenham.
El barón nació en Iburndale, Inglaterra,  en 1808 con el nombre de Isaac Ascough, fruto de una relación sin final feliz. Su madre, Barbara Ascough, jamás reveló el nombre del padre y murió al poco tiempo de nacer su hijo. Isaac, tras quedar huérfano, se fue a vivir con sus tíos y cambió su nombre por el de Charles Nicholson.
El tío de Charles, James Ascough,  se dedicaba al comercio marítimo, pero la mayor parte de su fortuna la había amasado fletando barcos para el transporte de convictos desde  Inglaterra hacia Australia. Una fortuna que utilizó para comprar grandes extensiones de tierra en las cercanías de Sydney, convirtiéndose en uno de los mayores terratenientes del momento.
Mientras tanto, Charles estudiaba medicina en la Universidad de Edimburgo y en 1834 se mudó a Sydney, con su tío, para ejercer como médico. Dos años después, su tío muere y le hereda la mayor parte de sus tierras, propiedades y ahorros.
Fue así como Charles se convirtió en uno de los hombres más ricos de Sydney. Abandonó la medicina para entrar en el mundo de la política y ocupó varios cargos, de entre los cuales podríamos destacar el haber sido nombrado Senador. Se conocen muchos otros momentos de su vida dignos de mención; sin embargo, para el tema que aquí nos ocupa sólo destacaremos uno: el haberse convertido en cofundador de la primera universidad australiana, la Universidad de Sydney.
Y es que Sir Nicholson, además de ser médico, político y comerciante era un hombre muy culto, interesado en la educación, la arqueología y la historia. Entre sus favoritas estaban las culturas antiguas del Mediterráneo.
Por ello, entre 1853 y 1856 organizó un viaje por Europa y Egipto. Durante ese viaje compró miles de piezas egipcias, etruscas, griegas y romanas que sirvieron para decorar su casa de Sydney durante algún tiempo.
Años más tarde donó  su  colección de objetos y libros a la Universidad de Syndey con el objetivo de dar a conocer al público australiano aquellas culturas que tanto admiraba. Fue así como en 1860 nació The Nicholson Museum, primer museo de antigüedades en Australia.
Poco después regresó a Inglaterra para no volver jamás. Sin embargo, siguió engrosando la colección de la universidad mandando piezas desde Inglaterra, la mayoría de época medieval, muchas de las cuales nunca han sido exhibidas ni estudiadas.

SIR CHARLES EN EGIPTO
Lamentablemente, es imposible reconstruir con certeza el viaje de Nicholson por Egipto puesto que sus diarios de viaje, sus memorias y todos sus documentos  se perdieron en aquel incendio de 1899.

Der. Capitel hatorico de procedencia desconocida.

Se ha planteado una hipótesis en función del origen de las piezas adquiridas. Por ejemplo, muchas son tebanas por lo que se supone que navegó Nilo arriba hasta la actual Luxor. También estuvo en Guiza y Sakara pues adquirió inscripciones procedentes de ambos yacimientos. Además, se entrevistó con Joseph Hekekeyan, quien excavaba en Menfis, y del cual obtuvo el único fragmento encontrado hasta ahora del templo de Atón que Akhenatón construyó en la zona. Aunque quizás, la pieza más bella es el busto del general Horemheb, futuro fundador de la dinastía XVIII, y quizás procedente de su tumba en Sakara.
Todos los objetos egipcios fueron enviados primero a Londres donde fueron estudiados por Joseph Bonomi y Samuel Birch, quienes publicaron, en 1858, la obra titulada “Catalogue of Egyptian Antiquities Collected by Sir Charles Nicholson”. Después del estudio, le devolvieron las piezas al barón.
En la actualidad, parte de la colección se exhibe en el Nicholson Museum, que está en el Quadrangle, un edificio que forma parte de la Universidad de Sydney. La entrada es gratuita y es una de las tantas visitas obligadas para todos aquellos interesados en las culturas antiguas.

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Cultura y Natura

por Fernando Ortiz Monasterio P.

 

Patrimonio Cultural, Patrimonio Natural y Derechos Humanos

Detenerse un momento
No sabiendo por qué
En una apaciguada orilla
Donde un frescor nostálgico
Que por ahí retoza
Vivifica la piel de nuestro rostro
Mirar el agua ensimismada en sus reflejos
Las nubes distraídas
El verdor repartido en sabias manchas
Y saber con certeza que era eso
Que por estos momentos
Ha vivido uno tanto
Tomás Segovia (1927- 2011).

Luminosamente, el gran poeta valenciano-mexicano Tomás Segovia en su poema escrito el 28 de marzo de 2011 –escasos meses antes de su sensible muerte–, resalta la indivisibilidad entre Patrimonio Cultural y Patrimonio Natural.
Las interacciones entre Patrimonio Cultural y Patrimonio Natural si bien son evidentes, a la vez son múltiples y complejas. Éstas cohabitan con rasgos significativos como son los siguientes:

IDEAS:

1.- El Patrimonio Natural es, además de fuente de inspiración, el ámbito geográfico en el que históricamente sucede el Patrimonio Cultural. ¿Que sería Teotihuacán sin el Valle del Anáhuac o Egipto sin las crecidas del Nilo?

2.- El reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza fomenta la conservación del Patrimonio Natural y Cultural.

3.- Las naciones y la UNESCO tienen la obligación de salvaguardar los derechos del Patrimonio Cultural y del Patrimonio Natural. Corresponde a los gobiernos hacer respetar no sólo los derechos Humanos, sino también los Derechos de la naturaleza y del arte.

DESARROLLO DE LAS IDEAS:

1.- El Patrimonio Natural es, además de fuente de inspiración, el ámbito geográfico en el que históricamente sucede el Patrimonio Cultural.

Mucho antes que odas a ellas, ya había flores y estrellas

Las lagunas, islas, volcanes, acantilados, arrecifes, bosques, selvas y otras maravillas del mundo existen por sí mismas aún antes de ser valoradas. Desde las primeras muestras de expresión creativa y artística de las sociedades humanas, por ejemplo, en las cuevas de Altamira ya aparecen bisontes y en las de Baja California, venados.

Pintura rupestre, Baja California, México

El paisaje ha sido tema de obras maestras de pintura, música, artesanía y poesía, pero más allá, en un sentido material, la comida como patrimonio intangible está hecha de especies animales y vegetales y los templos y monumentos están moldeados en piedras resultado de fenómenos geotectónicos y se han asentado en lugares geománticos con coordenadas cartográficas. Así, el Patrimonio Cultural y el Patrimonio Natural son indivisibles. Es impensable el arte o la cultura sin un entorno social y ambiental.

2.- El reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza fomenta la conservación del Patrimonio Natural y Cultural.

Machu Pichu, Perú

No es este el lugar para hacer la cronología de las Declaraciones Universales de los Derechos Humanos; se parte como premisa de su reconocimiento universal. Este reconocimiento incluye el derecho a un medio ambiente:

El Artículo 3º. de la Carta de Derechos Humanos Emergentes plantea:

“[...] todo ser humano y los pueblos en que se integran tienen derecho a vivir en un medio ambiente sano, equilibrado y seguro, a disfrutar de la biodiversidad presente en el mundo y a defender el sustento y continuidad de su entorno para las futuras generaciones. (Carta de los Derechos Humanos Emergentes, 2004).

Sin embargo, más allá de los derechos a un medio ambiente sano y seguro, el cual es un derecho esencialmente humano centrado en la Ética y la Estética, en estas líneas queremos con ambición avanzar la frontera del conocimiento hacia el reconocimiento, en México, de los derechos de la naturaleza.

La razón es que los Derechos de la Naturaleza plantean paradigmas que son círculos virtuosos útiles y prácticos para de profundis, superar los agudos problemas ambientales existentes en la relación Sociedad-Naturaleza del siglo XXI.

Ya en 1966, Aldo Leopold propone la tesis de la ética de la Tierra; Meyer Abich plantea una comunidad jurídica natural fundada en nuestro parentesco y nuestra pertenencia al mundo natural compartida con los animales y las plantas. M. Serers aboga por la “vuelta a la naturaleza” por medio del mecanismo jurídico del contrato, invocando el carácter tácito y virtual del contrato natural y el lenguaje de la Tierra (fuerzas, lazos, interacciones). David Favre propuso la introducción de una enmienda constitucional en la que quedara establecido que “toda vida salvaje tiene derecho a una vida natural. Los humanos no pueden privarle de la vida, libertad o hábitat sin un proceso equitativo” (Favre, 1979). C. Stone y P. Singer han propuesto considerar a los animales y a la naturaleza como titulares de derechos.

Entre los múltiples acuerdos internacionales en que se ha reconocido el derecho de la naturaleza, destaca la Carta Mundial de la Naturaleza de la ONU, de 1982 cuyos principios son los siguientes:

1. Se respetará la naturaleza y no se perturbarán sus procesos esenciales.

2. No se amenazará la viabilidad genética en la tierra; la población de todas las especies, silvestres y domesticadas, se mantendrá a un nivel por los menos suficiente para garantizar su pervivencia; asimismo, se salvaguardarán los hábitat necesarios para este fin.

3. Estos principios de conservación se aplicarán a todas las partes de la superficie terrestre, tanto en la tierra como en el mar; se concederá protección especial a aquellas de carácter singular, a los ejemplares representativos de todos los diferentes grupos de ecosistemas y a los hábitat de las especies escasas o en peligro.

4. Los ecosistemas y los organismos, así como los recursos terrestres, marinos y atmosféricos que son utilizados por el hombre, se administrarán de manera tal de lograr y mantener su productividad óptima y continua sin por ello poner en peligro la integridad de los otros ecosistemas y especies con los que coexistan.

5. Se protegerá a la naturaleza de la destrucción que causan las guerras u otros actos de hostilidad.

El 28 de septiembre de 2008, la mayoría del pueblo ecuatoriano, con un margen aplastante votó la aprobación de una nueva Constitución, que es la primera del mundo que reconoce los Derechos de la Naturaleza, o los derechos de los ecosistemas.

Así, la República de Ecuador da un salto hacia el porvenir al incluir, además, los derechos tradicionales a “un medio ambiente saludable” y también incluir en la Constitución los artículos 71 a 72, del capítulo séptimo: los Derechos de la Naturaleza.

El Art. 71.- La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos.

Toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública, el cumplimiento de los derechos de la naturaleza.

El Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza, y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema.

Art. 72.- La naturaleza tiene derecho de restauración. Esta restauración será independiente de la obligación que tiene el Estado y las personas naturales o jurídicas de indemnizar a los individuos y colectivos que dependan de los sistemas naturales afectados. En los casos de impacto ambiental grave o permanente, incluidos los ocasionados por la explotación de los recursos naturales no renovables, el estado establecerá los mecanismos más eficaces para alcanzar la restauración, y adoptará las medidas adecuadas para eliminar o mitigar las consecuencias ambientales nocivas.

Habiéndose reconocido los derechos de la naturaleza, las tareas de: protección, conservación, restauración y desarrollo sustentable del Patrimonio Cultural se vuelven más viables, más eficaces, más factibles.

3.- Las naciones y la UNESCO tienen la obligación de salvaguardar los derechos del Patrimonio Cultural y del Patrimonio Natural.

Corresponde a los gobiernos hacer respetar no sólo los Derechos humanos, sino también los Derechos de la naturaleza, o sea del patrimonio natural.

El 17 de octubre de 2003, la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, reunida en París en su 32ª reunión, suscribió la Declaración de la UNESCO relativa a la destrucción intencional del patrimonio cultural.

En la Declaración se destacan conceptos como:
“El Estado que, intencionadamente, destruya patrimonio cultural de gran importancia para la humanidad o se abstenga de adoptar las medidas oportunas para prohibir, prevenir, hacer cesar y castigar cualquier acto de destrucción intencional de dicho patrimonio asumirá la responsabilidad de esos actos”…
“Los Estados deberían adoptar todas las medidas apropiadas, de conformidad con el derecho internacional, para declararse jurídicamente competentes y prever penas efectivas que sancionen a quienes cometan u ordenen actos de destrucción intencional de patrimonio cultural de gran importancia para la humanidad, esté o no incluido en una lista mantenida por la UNESCO u otra organización internacional”.

“Se alienta a los Estados a que adopten todas las medidas pertinentes, a fin de declararse jurídicamente competentes y prever penas efectivas que sancionen a las personas que hayan cometido u ordenado actos de destrucción intencional del patrimonio.”

El reconocimiento de la riqueza y valor del patrimonio en términos de sostenibilidad permite superar las perspectivas conservacionistas y, por tanto, asumir que el patrimonio debe conservar su valor colectivo y a la vez ser capaz de adaptarse a los cambios funcionales y de uso que los nuevos tiempos y la sociedad demandan.

Este nuevo marco conceptual supone la superación de la dualidad patrimonial existente hasta el momento (patrimonio natural y patrimonio cultural) para pasar a hablar de paisaje y de naturaleza.

La observación, la comprensión y el análisis de los fenómenos que acontecen en la naturaleza, y la acción humana que se ejerce sobre ella, en sus coordenadas espacio-temporales, contribuyen, sin duda, a construir una visión global y organizada del mundo.

Desde esta perspectiva, entendemos el medio como el conjunto de elementos, sucesos, factores y procesos diversos que tienen lugar en el entorno de las personas y donde, a su vez, su vida y actuación adquieren significado.
No en vano nos enseñó Tomás Segovia: “me interesa más la vida que la cultura”.
_________________________

Bibliografía básica para quienes deseen profundizar sobre el tema.
Acosta, Alberto; La Naturaleza como sujeto de Derechos; Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador; Quito; 29 de febrero de 2008.

Bravo, Leonor; Los derechos de la Naturaleza: Nueva arma de lucha frente a las actividades petroleras en los países Amazónicos; MAIPPA, Ecuador, 2008.

Carta de Derechos Humanos Emergentes, Los derechos humanos en un mundo globalizado. Barcelona, 2004.

Cullinam, “If Nature had Rights”, USA, 2008.

Forum de las Culturas, Los Derechos Humanos en las Sociedades Contempráneas, Coord. Gloria Ramírez. Monterrey, 2007.

Leopold, Aldo (1948); The Land Ethic in: A Sand County Almanac.

Leopold, Aldo; “Land Ethics” Almanac; New York, p 240; 1966.

Lovelock, J.E.; (1979); Gaia: A New Look at Life on Earth; Oxford University Press, New York.

Nash, Roderick, 1989. The Rights of Nature: A History of Environmental Ethics. Madison: University of Wisconsin Press.

Nickel, James; (1993) The Human Right to a Safe Environment; Yale Journal of International Law; 18: 281-295.

Nobel Prize Committee, 1971: 7-8, William Faulkner’s 1949 Nobel Price Acceptance Speech. Nobel Price Library: Faulkner, O´Neill, And Steinbeck, pp. 7-8 New York: Alexis Gregory.
Regan, Tom (1985); The Case for Animal Rights, University of California Press.
Sieger, Thomas (2000); Human Rights and the Rights of nature; in: Journal of Markets & Morality, Vol. 3, Number 2 Fall, 2000.
Stone, C.; Should Trees have standing? Towards Legal Rights for Natural Objects,1974.
Tealdi, Juan Carlos; Bioética de los Derechos Humanos. Investigaciones Biomédicas y Dignidad Humana. UNAM, México, 2008.

Toledo, Víctor; “Ecología, Espiritualidad y Conocimiento” PNUMA-UIA, México, 2003.

UNESCO; Declaración Universal de los Derechos de los Animales; París, 1978.

UNESCO; (2003); Convention for the Safeguarding of the intangible Cultural Heritage, Paris.

United Nations (1982); World Charter for Nature, aprobada en la 48a. Sesión Plenaria de la Asamblea general de la ONU el 28 de octubre de 1982.

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La pintura rajastaní

por Margo Glantz

Desmond Peter Lazaro nació en Inglaterra; completó sus estudios en la Universidad de Baroda, en Gujarat, y se trasladó luego a Jaipur, donde radica. Escribió sobre la tradición de pintura pichhvai en el Rajastán, donde nos ilustra sobre los materiales, los métodos y el simbolismo de esas pinturas.
En hindi pichhvai significa detrás. Esta pintura tiene un gran parentesco con la miniatura, son enormes telas de muchos metros de altura: podrían describirse como una miniatura agigantada: se agranda el marco y se aumenta el número de figuras, colocadas en series. Los artistas proceden obedeciendo un orden estricto: empiezan por la periferia de la imagen y gradualmente se dirigen hacia el centro: se comienza por el cielo, los paisajes y árboles, las figuras, sus rostros, y, finalmente, la joyería y la decoración.


Para el dibujo se utilizan diversos instrumentos, un compás ayuda a delinear la estructura geométrica del lienzo y determina sus varias líneas de cruce. Se esboza la figura con un pincel y tinta china; los pinceles son muy diversos y de distintos tamaños; unos están hechos con pelo de mangosta para rellenar con color, los más gruesos; para delinear, los más delgados (la mangosta es un animal que siempre me ha intrigado, parece mítico pero no lo es, existe de verdad).
También se fabrican en el taller los de pelo de ardilla para los dibujos más delicados e intrincados. Los pigmentos minerales se muelen en un mortero: hay una gran variedad de colores, por ejemplo, blanco de cal, blanco de titanio, blanco de zinc, amarillo cromo, amarillo limón, ocre, ámbar, siena, ultramarino, lapizlázuli… Las pinturas se ejecutan teniendo en cuenta tradiciones védicas, la de la rasa, fluido vital relacionado con los cinco elementos primordiales, agua, tierra, fuego, aire y éter. Este fluido vital nos conecta con la alquimia hindú y sus operaciones, y determina el uso de las materias primas que dan origen a los colores: el mercurio (semen de Shiva) y el azufre, otro de los materiales usados por el alquimista hindú, fusionados con el cinabrio, color dominante en las pinturas, simboliza el flujo esencial de la vida y también el matrimonio: las mujeres casadas deben llevar pintada de rojo la raya que divide el inicio de sus cabellos sobre la frente. Los otros colores se hacían de pétalos de flores o de piedras duras, también de orina de vaca para el amarillo: las excrecencias como color.
Las pinturas pichhvai son expresiones visuales de devoción; colocadas detrás del dios durante los oraciones cotidianas de Shrinathji –uno de los avatares de Krishna– y a la vez escenografías, y yantira, un apoyo para que el devoto pueda identificarse con la deidad mientras la contempla, nos explica el sabio vendedor, sentados frente a los artesanos que harán una demostración en vivo en cuanto termine el discurso.
Los artistas pintan sentados en el suelo con las piernas cruzadas, en posición de flor de loto, dirigidos por su maestro –el guru. Se trata de una tradición gremial a punto de perderse como efecto de la modernización, con el resultado de que el aprendizaje, iniciado desde la infancia en el taller de familia se diluye para sustituir las viejas técnicas con prácticas nuevas y colores elaborados de manera artificial.
Sin embargo, las pinturas pichhvai siguen ligadas inextricablemente a la cultura y la religión hindúes: pintadas para los devotos y no para los extranjeros, se enraizan en la más antigua y noble tradición. En cambio, la miniatura rajastaní, aristocrática y antigua, dependía totalmente de sus mecenas, los numerosos señores feudales de cada una de las entidades de la región. Este mecenazgo se traslada ahora, de manera indirecta, al turista, a través de los comerciantes: sin su presencia este arte se agotaría falto de sustento. En la actualidad y como suele suceder en las sociedades en vía de desarrollo (para decirlo suavemente) han penetrado en el mercado y en la devoción los colores confeccionados industrialmente.

Fuente: La Jornada

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La Francia profunda: un breve reportaje

por Claudia Solís-Ogarrio

A Dédé y Liliane

Francia nunca deja de sorprender, nunca deja de conmovernos la  grandiosidad de su pensamiento  y cultura: siempre es un referente, un faro, un marcador, una piedra de toque. Sin embargo, la Francia profunda, más allá de sus castillos y casas burguesas, es reveladora de otros rostros singulares y diversos.  La historia de Francia, como nos dice Quentin Garnier,  un jóven organizador del Festival de Buxia de música vernácula de Voiron, “no es solamente la Francia de los Luises, ni la de los grandes nombres de la Revolución, la historia de l’Isle de France,  que nos enseñan de manera oficial en la escuela, es una historia centralista, pero Francia tiene muchas regiones y está hecha de muchas historias”.

Los Allobroges, los Cartujos de la Chartreuse y la Houille Blanche

La región Rhône-Alps, en el sureste del país galo, es uno de los lugares más fascinantes de Europa en los Alpes franceses. Lugar de Allobroges, una añejísima cultura que habitó en el 25 a.C la zona conocida como el Grésivaudan, entre las riberas del Isère, el Ródano, la Saona y  el maciso montañoso del Jura que comparten Francia y Suiza, es uno de los grupos cuyos testimonios arqueológicos nos confirman su importante avance en el desarrollo de la alfarería  y del cultivo de la vid, cuyas cepas, que se originaron en la época de Plinio el Sabio,  se siguen sembrando.

Enclavado en el massif de la Chartreuse, que le da su propio nombre, muy cerca de la ancestral Gracianópolis, hoy Grenoble, en lo alto de una imponente montaña, rodeado de pinos, arces, platanes y fresnos, bañado por una luz de claroscuros extraídos de la paleta de Delacroix,  se levanta  uno de los grandes monasterios franceses: el monasterio de la Grande  Chartreuse, de monjes cartujos, fundada por San Bruno en 1056,  quien llego a ser scoláster o rector de la Universidad catedralicia de Reims y también consejero del  papa Urbano II en Roma. Los eremitas cartujos, en este sobrecogedor lugar de indudable energía, en vida de soledad, quietud, oración, silencio y trabajo producen el licor de la Chartreuse.  En el aislamiento de este sobrecogedor recinto, donde no existe fisura alguna que nos permita ver el interior del inmueble, los monjes desde hace cuatrocientos años, guardan el secreto de la elaboración de este delicado digestivo de color ambarino o verdoso,  preparado con más de ciento treinta variedades de flores y plantas.  Esta bebida es una  de las más populares y apreciadas en las mesas de Francia y del mundo entero.

El hermano Jean-Jacques, uno de los dos monjes que conoce la receta secreta del licor Chartreuse.

Ubicado en  el valle del río Isère,  en la población de Lancey, hay un magnìfico museo de reciente inauguración en 2010, adosado al macizo montañoso de la Belledone. “La  Maison Bergès: Musée de la Houille Blanche”, que ocupa lo que fue la residencia familiar que habitó el ingeniero y mecenas Aristide Bergès, quien a mediados del siglo XIX inventó la hidroelectricidad. Este fue uno de los grandes avances tecnológicos de la época pues desplazó al carbón como fuente de energía. Este último mineral, de color negro, llamado  houille en francés, al ser sustituido por la hidroelectricidad, se le conoció como la houille blanche, o carbón blanco. Cécile Gouy-Gilbert, antropóloga francesa que vivió mucho años en México escribiendo su tesis sobre los Yaquis, conceptualizadora de la iniciativa museística, realizadora del discurso museográfico y directora del espacio comenta ”la investigación y conceptualización del recinto me llevó diez años. Estoy muy contenta con los resultados porque la figura y talla de Bergès como uno de los grandes genios de Francia, cobra su debida dimensión. Además  hay recursos muy novedosos, entre otros,  el uso de hologramas,  que nos permiten de manera muy creativa, resaltar las imágenes vivas del señor Bergès y su familia, quienes vivieron aquí. “

Pinceladas de l’Ardèche: el impuesto de la sal y los Montgolfier

Es uno de los pays del sureste que hechiza. Es difícil concebir en estos paisajes apacibles y meditativos en verano, el carácter volcánico que subyace en su  pueblo en  la lucha por sus derechos.  El  nativo Ardechois destaca por su reciedumbre y tesón.

Bañada por varios ríos de aguas tranquilas en verano,  hay en esta zona de colinas y montañas, no tan altas como los Alpes, pues son tierras que se aproximan a las riberas del Ródano,  varias ciudades y pueblecillos como Satillieu, Thorrenc y Le Vialot, por ejemplo, donde existen añejas casonas de piedras curtidas por los siglos,  testigos de revoluciones y conflictos internacionales.  Algunas  de ellas atesoran entre sus antiguos muros, históricos muebles como las importantes sillas de la sal, que contaban con una caja que servía de depósito para guardar este preciado producto.  Bajo las faldas amplias de las mujeres del  XVIII,  permanecía  oculto dicho receptáculo y así escapaban a la inspección de la temible y arbitraria autoridad. El famoso impuesto sobre la sal (de donde se deriva la palabra salario) fue uno de los detonantes de la Revolución de  1789. Asimismo, en esta  zona el Movimiento de Resistencia durante la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial  fue muy intenso.  En estas comarcas se luchó a brazo partido y hubo terribles hechos de violencia y saldos rojos que ponen de manifiesto la pasión del  Ardechois y el amor sobre su terruño, su raíz y la soberanía de su patria.

Hay en esta zona del sureste de Francia, lugares de veneración y peregrinaje, como el poblado de Saint Romain D’Ay,  donde hay un santuario a una virgen morena de origen mariano que data del siglo X:  Notre Dame d’Ay.  Se le rinde culto en una iglesia románica de 1050 d.C. edificada en un recodo donde el río d’Ay  forma una omega. Dicha letra griega, en el terreno místico, posee un gran significado de poderosa fuerza y energía espirituales.  Bajo la cúpula de una capilla rústica, los cantos y las plegarias poseen una acústica insólita. Para subir al campanario,  por una estrechísima escalera  de muy bajos techos,  al  tañir la campana,  ésta resuena con una musicalidad de tonos graves  muy musical cuyo eco se pierde sin lìmite entre las pendientes de las montañas y el valle al atardecer.

No se puede dejar pasar de lado la importancia de la ciudad de Annonay que fue un dinámico centro de curtido de piel.  Sin embargo, lo más relevante de esta urbe es haber sido cuna de dos célebres inventores:  Joseph y Etienne de Montgolfier. Dos hermanos provenientes de una aristocrática familia del siglo XVII, quienes inventaron el globo aéreo y cuya práctica al paso del tiempo,  ha adquirido una importancia recreativa y deportiva de gran importancia mundial.

Lugdunum, la seda  y el arte de los mosaicos

Lyon es la tercera ciudad más grande de Francia, después de París y Marsella, con una población de quinientos mil habitantes. Lyon siempre fue una metrópoli rica y pujante.  Destacó durante siglos por su  industria de la seda, que procedía originalmente de Italia,  convirtiéndose en la base de su economía a partir del siglo XV, surtiendo a la corte francesa que confeccionaban sus vestimentas y tapizaba sus muebles de castillos y palacios con exquisitas telas. La soierie lyonnaise fue muy famosa. Los tejedores de seda al paso de los años formaron un gremio que llegó a ser muy importante y poderoso en el XIX y principios del XX.

A Lyon en latín se la llamó Lugdunum. Capital de las Galias romanas, sobre las riberas del Ródano y la Saona, gozó de un gran comercio, y por ello siempre fue una urbe rica y pujante.  Lyon descansa sobre colinas y no muy lejos de  la misma, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más interesantes junto al Ródano. Sobre un extensión de siete hectáreas, ocupando apenas una cuarta parte de uno de los barrios de la ciudad romana de Vienne, las excavaciones y descubrimientos  que vieron la luz en 1968 evidencian el grado de desarrollo de esta dinámica metrópoli  de comercio, artes y negocios que vio su esplendor del  I a.C al 50 d.C.  Columnatas de grandes edificios, mansiones con peristilos, avenidas, baños con drenaje, bodegas, tiendas, talleres de artesanos y oficinas, revelan la vida cotidiana de esta ciudad que teniendo al Ródano como medio de comunicación navegable, formó en esta región una de las urbes más pujantes del Imperio. Vale destacar dentro de la magnificencia de este sitio, los extraordinarios mosaicos que decoraron pisos y muros de los grandes edificios y que hoy se exhiben en un espléndido museo, el Musée Gallo-Romain en Saint–Romain-en-Gal/ Vienne, de diseño contemporáneo, inaugurado en 1996, obra de los arquitectos Philippe Chaix y Jean Paul Morel. Grecas en gamas de amarillo, palo de rosa y negro, y otros mosaicos multicolores representando escenas bucólicas con plantas y flores del lugar,  estampas de la vida cotidiana, personajes de dioses y  héroes diversos,  el museo es espectacular. Luminoso, con grandes espacios que permiten una circulación relajada, y una atinada museografía que no sólo resalta el esplendor de la pieza, sino que también explica claramente el origen y contexto de la misma, conservando entre otros el mandato y  el propósito de un museo, el recinto Gallo-Romain de Vienne, es uno de los espacios culturales de hoy más extraordinarios de Francia.

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